Elecciones 2019

Jorge Altamira fue expulsado del Partido Obrero y armó su propia fracción

El histórico dirigente quedó afuera de las listas y habla de “un régimen de censura” por parte de otros sectores partidarios. Lo acusan de atentar contra la unidad y no acatar las decisiones del partido

lunes 1 de julio de 2019 - 10:41 am

A pesar de que parecía que las fuerzas de izquierda habían logrado, como nunca, conformar un frente unido, el histórico dirigente Jorge Altamira fue apartado del Partido Obrero (PO) en un congreso partidario que ahora encabezan el legislador porteño Gabriel Solano, el diputado Néstor Pitrola y la candidata a vicepresidente Romina del Plá (FIT-Unidad), entre otros referentes trotskistas.

Con un fuerte cruce de extensos comunicados públicos, el Partido Obrero sinceró su crisis interna y dejó expuesto el quiebre entre la cúpula partidaria con Jorge Altamira y otros referentes que lo apoyan, como el ex legislador porteño Marcelo Ramal.

A través de un documento titulado “Paremos el intento de liquidar al Partido Obrero”, la fracción de Jorge Altamira (integrada por 750 militantes) denunció este fin de semana por “proscripción”, “censura” y “espionaje” a la nueva conducción, que acusó al sector del histórico dirigente y ex candidato presidencial de “romper” con la agrupación de izquierda.

En el escrito, el grupo de Altamira exige mantener un espacio de disidencia “pública” y  apuntó al comité central del Partido Obrero por “excluirlos” del uso de los recursos de la organización para la campaña electoral, así como de formar parte de espacios de debate y de decisión interna.

 

Allí, se enumeran también una serie de incidentes que van desde el cambio de candados en los locales, expulsiones y sanciones a militantes, sustracción de computadoras, materiales, objetos de valor y hasta quite de la administración de páginas de Facebook de las regionales del partido.

“Nos atribuyen la supuesta decisión de apartarnos del partido para no hacerse cargo de una expulsión que, sin embargo, intentarán poner en marcha. En forma deliberada, la dirección escamotea los resultados de una crisis que es resultado de su propia deriva política, blindada con métodos de patota, ataques personales, descalificaciones y espionaje”, sostiene el comunicado.

La tendencia de Altamira creó una “fracción pública” con una asamblea de militantes realizada el 23 de junio que desafió a la dirección del partido, con un extenso documento crítico y una agenda propia para imprimirle a la campaña del FIT-Unidad. Para el núcleo dirigente de Gabriel Solano y Néstor Pitrola, la constitución de esa tendencia por fuera de la estructura organizativa significó la oficialización de la “ruptura” , según indicó en otro comunicado difundido este fin de semana.

Para la conducción actual del PO, el sector disidente desconoce a las autoridades partidarias y sus resoluciones, y pretende que sean financiadas las actividades de la postura minoritaria, aún cuando ésta fue “derrotada” en congresos y otros espacios deliberativos. De hecho, fue motivo de irritación un ciclo de charlas de Altamira sobre el Cordobazo en Tucumán, Salta y Santa Fe, que tuvo una fuerte resistencia de la nueva cúpula.

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