Sociedad

Investigan si el médico detenido abusó de los chicos a los que filmaba

Alberto Rodríguez Vélez fue arrestado a partir de una investigación que comenzó en Canadá

viernes 28 de junio de 2019 - 9:30 am

Luego de la detención de Alberto Rodríguez Vélez, el médico especialista en rehabilitación psicofísica acusado de tenencia, distribución y producción de pornografía infantil, el fiscal general de la Ciudad, Luis Cevasco, investiga si el hombre abusó sexualmente de sus víctimas.

El profesional fue detenido en su departamento de Recoleta, y por estas horas la Justicia analiza las imágenes secuestradas en su departamento para determinar si incurrió en otros delitos.

“Estamos investigando si hubo casos de abuso sexual directo, porque se secuestraron videos pero todavía no detectamos exactamente que la persona adulta que se ve en el video sea él“, señaló en diálogo con TN.

Además, Cevasco explicó que Rodríguez Vélez utilizaba a su mascota para atraer “a chicos en condiciones de vulnerabilidad”. De esta forma, el fisioterapeuta engañaba a los adolescentes y los llevaba hasta su casa, según detalló el funcionario del Ministerio Público Fiscal.

A partir de esta explicación, la Justicia pudo esclarecer cuál fue el modus operandi y la función que le daba el médico a su perro, un golden al que bautizó como Sócrates y al que, además, llevaba al Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP) para que participara de las jornadas.

Incluso el perro aparece en las fotos que tomó la Policía de la Ciudad durante el allanamiento del martes por la noche que terminó en su detención.

“Estamos hablando en principio de chicos adolescentes y pre adolescentes, de entre 10 y 17 años. Y hay distintos tipos de videos”, especificó Cevasco, que también reveló que hay “una persona involucrada que ya no es menor, que él trataba como a su novio, y la información que surge es que lo conocía desde los 15 años”.

Por otra parte el fiscal descartó que el médico haya cometido los delitos en las instalaciones del centro médico porteño, ubicado en el bajo Belgrano. “No son sus pacientes, no hay indicios de que hubiera habido una situación con ellos”, aclaró.

La investigación comenzó a partir de una comunicación de Interpol de la ciudad canadiense de Ottawa, en la que se alertaba sobre una usuaria de la red de intercambio P2P “Gigatribe” que compartía archivos de imágenes de escenas de explotación sexual infantil desde una dirección IP localizada en la Argentina.

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