Opinión

Proyecto Libra: Facebook lanza su moneda global

Alfredo B. Roisenzvit

Economista, Profesor de las materias de Fintech y Criptomonedas en MBA de UCEMA y MFIN de UDESA

jueves 20 de junio de 2019 - 5:26 pm

Aquel viejo cliché que dice que los cambios culturales llevan mucho tiempo se ha visto pulverizado por los gigantescos cambios que nuestra vida cotidiana -nuestra cultura- está experimentando con la tecnología. Si lo pensamos retrospectivamente, nuestro comportamiento cultural ha cambiado mucho y en muy corto tiempo. Hoy nuestras vidas sociales se organizan en “portales”. Así, para entretenimiento usamos Netflix o Youtube, para comunicarnos Whatsapp, para informarnos Twitter, para nuestras compras Mercadolibre, para nuestra vida social Facebook o Instagram, para la música Spotify, para referencias Google, y así por categorías.

¿Y para las finanzas…?

Es cuestión de tiempo hasta que exista un salto cultural (en el sentido de un cambio de nuestros comportamientos, creencias y quehaceres habituales) que modifique el paradigma de manejo de nuestras finanzas en sentido amplio. Es decir, incluyendo los sistemas de pago, de ahorro, de transferencias de valor, y hasta de unidad de cuenta. Hay ya varios indicios de que este cambio ha comenzado, con casos rápidamente exitosos de apropiación, desde las Fintechs con tarjetas propietarias, como Ualá, a los monederos de criptomonedas como Ripio, hasta Mercadopago que se perfila raudamente como un serio contendiente a la supremacía en el sistema de pagos.

Según el propio Mark Zuckerberg, CEO y fundador de Facebook, al presentar el informe público de resultados del tercer cuatrimestre de 2018, “hay más de 2.600 millones de personas usando Facebook, Whatsapp, Instagram o Messenger cada mes” (todos servicios de Facebook INC). En promedio, más de 2.000 millones de personas utilizan alguno de esos servicios cada día. Con estos números, el potencial para implementar un medio de pago global que se estructure por encima de las monedas controladas por los gobiernos es muy favorable.

Era cuestión de tiempo hasta que alguno de los unicornios tecnológicos se inserte en este mercado, que parecía ser el
único que no había dado el salto evolutivo. Eso cambió este 18 de junio de 2019, cuando fue presentado el proyecto Libra, desarrollado por Facebook, pero con la participación ya comprometida de 18 compañías líderes en sistemas de pago, como Visa, Mastercard, Paypal y Mercadopago. Y en tecnología como Spotify, Uber, eBay y Booking. Y también por especialistas en Bitcoin, como Xapo, fundada por el argentino Wenceslao Casares.

El proyecto presenta una plataforma global distribuida, gobernada por un consejo de empresas notables, con planes de convertirse dentro de los 5 años de vida en un proyecto distribuido (es decir con un gobierno moderno sin centralización). Esta plataforma corre sobre una blockchain permisionada, con un algoritmo de consenso más cercano al proof of stake, es decir mucho más ágil, escalable y menos oneroso que la blockchain de bitcoin.

El objetivo declarado es proporcionar una plataforma opensource de servicios financieros que provea una moneda estable, confiable y accesible para todos por igual, respaldada en su totalidad por monedas fuertes y activos líquidos, y gobernada por una asociación independiente. El ideal del proyecto es facilitar el acceso a mejores y más baratos
servicios financieros, más allá de las fronteras geográficas o políticas.

El ecosistema cripto lo recibe con diversas visiones: optimista los más pragmáticos, que creen que libra va a ayudar a todo el mundo cripto a ganar volumen. Y con cierto rechazo los más puristas, que creen en el funcionamiento descentralizado sin autoridades, y son muy críticos del comportamiento de Facebook respecto de sus políticas de privacidad y su modelo de negocios centralizado, así como del status quo de las finanzas y de la posición de los bancos.

Las aplicaciones de libra son muy prometedoras: Imagine que sale a cenar con amigos. Son 8. Llega la cuenta, el ticket tiene un código QR impreso. El que siempre hace las cuentas lo escanea con Calibra (la billetera de Facebook integrada con Whatsapp), la app le pregunta entre cuántos se paga y qué porcentaje desea que se agregue de propina. Pagan entre 8, y selecciona de sus contactos los restantes 7. A cada uno le llega inmediatamente un mensaje en su Whatsapp con el monto que le corresponde, y apretando el check verde ya pagaron y dejaron su propina. Los fondos pueden salir de una cuenta bancaria tradicional asociada, de una tarjeta de crédito, de una cuenta en bitcoin, o de su cuenta en libra o mercadopago.

Facebook tiene además una cantidad de información personal sobre cada individuo que es aterradora si la listáramos ahora y aquí mismo. Esta información le permitirá hacer un credit score tanto más informado que el que actualmente usa el sistema financiero, que podrá sustituir la tarjeta de crédito tal cual la conocemos hoy y sus capacidades de acceso, alcances, límites y costos asociados.

Las transferencias internacionales, ya sea por servicios prestados, ventas en Amazon, Ebay o Mercadolibre, o ayudas
familiares no precisarán conversión a monedas nacionales, ni límites, ni trabas. No habrá posibilidad de corralitos,
controles de capitales, o límites a la compra de Libra.

Una de las claves de éxito serán los vasos comunicantes a las monedas nacionales. Todavía los gobiernos (por ejemplo el de Argentina, tan presente en la economía doméstica) tendrán mucha capacidad de regular, cerrarse y aislarse. Pero los comercios podrán vender en libra y pagar insumos en libra.

Esto despertará un gigantesco debate sobre los impuestos y la actividad informal. Las monedas débiles tenderán a perder participación en las transacciones, dado que la nueva libra tendrá un valor estable en el tiempo, lo que generará aún más incentivos para los gobiernos inflacionarios a limitar su uso.

También abrirá gigantescas oportunidades para realizar reformas pendientes, por ejemplo impositivas, que permitan
una recaudación mucho mayor, siempre y cuando los niveles impositivos sean razonables, a diferencia del sistema actual en Argentina.

Pero la gran oportunidad es para la población no bancarizada.  Según informes del Banco Mundial, el 75% de los pobres en el mundo no tiene acceso a servicios financieros ni medios de pago. Pero el 66% de los adultos no bancarizados sí tiene un teléfono celular inteligente. En muy poco tiempo, estas personas tendrán a su disposición las mismas, y aún mejores herramientas financieras que el resto de la población mundial.

Esa es la principal estrategia de Zuckerberg. En las comunicaciones ya lo logró; éste es su instrumento para las
finanzas.

Hay un proverbio chino que dice: ¨que vivas tiempos interesantes¨. Allá vamos…

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