Salud

Síndrome de intestino irritable: cómo controlar las molestias

Qué alimentos y hábitos deberíamos evitar

domingo 23 de junio de 2019 - 7:50 am

El síndrome de intestino irritable provoca hinchazón y gases, dolores abdominales, constipación o diarrea al menos una vez por semana durante tres meses. Esta afección está fuertemente vinculada al estrés y la mala alimentación.

Se lo suele confundir con intolerancia a la lactosa, celiaquía y hasta cáncer de colon; por lo que es fundamental acudir al gastroenterólogo cuando aparecen los primeros síntomas.

Además, en personas menores de 50 años que no presentan síntomas de alarma (sangre en la materia fecal, pérdida de peso significativa, fiebre, etc) y tienen un examen físico y análisis de sangre normales, no hace falta hacer ningún estudio específico y el diagnóstico se realiza en base a los criterios clínicos.

Sin embargo, en mayores a 50 o con síntomas de alarma se deben indicar una serie de tests diagnósticos que incluyen endoscopias.  Entre los posibles desencadenantes de los síntomas se encuentran principalmente el estrés en personas predispuestas y otros factores emocionales, aunque también los hábitos alimenticios.

Con respecto al posible control de los síntomas, es posible haciendo algunas modificaciones en el estilo de vida, la alimentación y trabajando sobre el estrés. En algunos casos es necesario utilizar medicación, que será indicada por el médico.

Hay una serie de alimentos agrupados bajo el acrónimo FODMAP s, que por un proceso de fermentación bacteriana pueden generar síntomas. En este grupo se encuentran los lácteos, harinas de trigo, muchas frutas y verduras y algunos productos industrializados.

Se trata de un trastorno benigno que no predispone ni evoluciona a cáncer. Es importante igual que las personas de 50 años realicen los test correspondientes para detectar precozmente cáncer de colon.

Es crónico y evoluciona de manera recurrente o intermitente en función de la exposición o no de las personas predispuestas a los factores desencadenantes. El objetivo del tratamiento es el control de los síntomas, no la cura.

Fuente: Salud 360

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