Política

En su conferencia número cien, Capitanich desmintió su renuncia y se quiso ir antes de tiempo

El funcionario debió responder a los rumores lanzados ayer sobre su supuesta renuncia y, quizás atribulado por la cuestión, pretendió retirarse cuando faltaba la última pregunta, por lo que debió regresar velozmente a la tarima

martes 15 de abril de 2014 - 11:05 am

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, cumplió hoy su centésima conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, pero lejos de la impronta festiva que pudo haberse proyectado resultó bastante accidentada, ya que comenzó 35 minutos antes de lo habitual, debió desmentir su renuncia y hasta intentó marcharse cuando aún restaba formularse la última pregunta.

El funcionario inició el contacto diario con los periodistas en noviembre del año pasado, cuando reemplazó en Jefatura de Gabinete a Juan Manuel Abal Medina, quien pasó por el cargo prácticamente sin dialogar con los trabajadores de prensa, salvo cuando convocaba a algún canal a su despacho, o saludaba para el Día del Periodista o en las Fiestas a los acreditados. [pullquote position=”right”]En su conferencia número cien, Capitanich desmintió su renuncia y se quiso ir antes de tiempo[/pullquote]

En ese primer momento, “Coki”, como lo llaman sus cercanos, comenzó las conferencias en la puerta de la Sala de Periodistas, en un formato informal, y sin límites de preguntas, aunque tras la sexta o séptima consulta, su vocera le hacía una seña, y él emprendía el regreso al despacho.

Pero rápidamente se trasladó el contacto con los medios a la Sala de Conferencias del segundo piso, donde pudo desarrollar mejor su estilo calificado de “rebuscado”, o de retórica complicada, para responder a las preguntas, que pasaron a ser tres por día, aunque muchas veces los cronistas apelaban a la “trampa del dos en uno”.

Finalmente se llegó a la conferencia centésima, de una forma poco festiva, ya que el funcionario debió responder a los rumores lanzados ayer sobre su supuesta renuncia y, quizás atribulado por la cuestión, pretendió retirarse cuando faltaba la última pregunta, por lo que debió regresar velozmente a la tarima.

Encima, del puntualísimo horario de las 8,05, se pasó a las 7,30, en virtud de que el funcionario debía viajar por la mañana a Catamarca y La Rioja, lo que derivó en un inoportuno clima somnoliento, lejano al gran logro del chaqueño: arribar a los cien encuentros con periodistas en tiempos de kirchnerismo.

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