Copa América 2019

La vorágine de Scaloni: de quinto ayudante de campo a entrenador de la Selección

Por: Tomás Coronel

El técnico tendrá su primera experiencia como entrenador con la Selección Argentina y en un torneo continental. La construcción de un ciclo con base en la renovación y armonía.

Lionel Scaloni mañana comenzará con su sueño en Brasil. Su primera experiencia como entrenador con un desafío más que difícil: será el entrenador de la Selección Argentina, puesto al que solo llegan -o llegaban, hasta ahora- los mejores, los más experimentados. 

Él no tiene nada que reprocharse en su camino. El ex lateral llegó a un equipo de trabajo como quinto ayudante de Jorge Sampaoli y, luego de una tormenta llamada ‘Mundial de Rusia’ que arrasó con todo, se encontró al mando de un equipo acéfalo. El torneo L’alcudia lo posicionó para sentarse de tú a tú ante un Tapia que buscó un reemplazante de Sampaoli a la altura del caché de la Selección.

Ni Simeone ni Gallardo ni Pochettino. El seleccionado no sedujo a nadie. Y llegó el momento de Scaloni, el único tipo que como un amigo le dio una mano a la Argentina. Sin la chapa de muchos, el ex Deportivo La Coruña se animó a hacer la renovación. Esa renovación que era necesaria desde hacia varios años y siempre se pospuso como una alarma a la mañana. Esa renovación que tan bien quedaba de la boca para afuera pero que ningún seleccionador se atrevió a hacer.

El proceso fue prolijo y con tranquilidad. Scaloni probó en un puñado de amistosos a delanteros jóvenes como Lautaro Martínez, mientras Sergio Agüero rompía redes en la Premier League y todos lo presionaban para que lo llame. Con armonía, Scaloni siempre aseguró que el Kun era parte del equipo y que no necesitaba probarlo. Ambos están en Brasil.

De la misma manera pasó con varios que estarán presentes frente a Colombia en el debut del certamen como Guido Rodríguez, Roberto Pereyra o Rodrigo De Paul. Y otros que se quedaron fuera pero también tuvieron su oportunidad como Paulo Gazzaniga, Joaquín Correa o Gonzalo Montiel.

La mayor transformación del equipo se vio en el mediocampo. Si bien en el ataque y en la defensa hubo un cambio de nombres, la mayoría son experimentados y ya han estado en ciclos anteriores. Ninguno de los tres volantes que jugará frente a Colombia desde el inicio tuvieron minutos en la copa del mundo (sólo fue Giovani Lo Celso). Scaloni eligió juventud, dinámica y una polifuncionalidad en los mediocampistas tal y como lo hacen en Europa. De hecho, Paredes y Lo Celso se moldearon al Viejo Continente para sobrevivir, ya que nuestra liga no produce los volantes internos que hoy están de moda.

Hoy, en la previa al certamen, la postura de Argentina de cara al inicio es otra completamente distinta que la de un año atrás. Del nerviosismo de Sampaoli que se contagió a su alrededor; al clima distendido que produce Scaloni. Así se vio en la última conferencia de prensa, donde se permitió bromear: “Si gano la copa me retiro”, y hacer un ida y vuelta con los periodistas: “No te había conocido, estás más gordo”.

Pero lo más importante es que el grupo absorbió ese estado Zen. Sin dramatismos, Messi no siente la obligación de ser candidato y está bien rodeado, tal vez como nunca antes, afectiva y futbolísticamente. 

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