Sociedad

Un detenido se quebró y contó su versión del crimen del diácono: "Quiso obligarme a tener relaciones"

Fue a través de un video que no tiene valor probatorio; el joven contó que el clérigo lo acosó sexualmente en más de una oportunidad

martes 11 de junio de 2019 - 1:21 pm

Uno de los jóvenes detenidos acusados por el crimen del diácono Guillermo Luquín en su casa de Temperley se quebró y confesó lo ocurrido en un video. Según relató, conocía al clérigo desde los 14 años y en varias oportunidades había sido acosado sexualmente por él.

Según contó en un video, la víctima lo invitó a cenar a su casa y un acoso sexual terminó en asesinato. Todo fue a través de Telegram, desde donde el diácono habría invitado a los jóvenes a su casa: "Dijo que se sentía muy solo".

Según el relato del acusado, cuando llegaron el diácono les ofreció gaseosa y después les propuso ir a ver unos cuadros que tenía en la habitación. "Nos esperó desnudo en la cama y se ofendió cuando le dije que era una falta de respeto", remarcó el joven. Ese fue el momento que desencadenó el descontrol.

"Guillermo tenía un cuchillo en la mano", aseguró, y añadió que empezaron a forcejear porque intentó atacarlo sexualmente. En medio de la lucha, dijo, el clérigo lo mordió y le provocó varios cortes en las manos. Él entonces, según indicó, se defendió de la agresión: "Le tomé la muñeca y se la llevé hacia el lado de la carótida", detalló. La herida en el cuello fue la que lo mató.

El joven sostiene que después de cometer el homicidio se retiró del lugar con su pareja y dejó la llave puesta del lado de adentro. La grabación finaliza con una enumeración de las supuestas heridas que le provocó la víctima mientras peleaban. "Voy a hacerme cargo de todo", resaltó.

La Policía fue a buscarlos esta madrugada a sus domicilios y ambos jóvenes, de 19 y 20 años, reconocieron que tenían una relación previa con Luquín y que chateaban con él. Sus huellas dactilares habían quedado en una copa en la escena del crimen y fueron la clave para dar con ellos. Si bien la confesión es fuerte, carece de valor probatorio para la Justicia y hay sospechas de que se trate de una estrategia.

La acusación del detenido por acoso y el presunto intento de abuso sexual, va en línea con la versión que circuló sobre otro presunto abuso a un menor y un posterior escrache en las redes sociales que habría sufrido Luquín hace varios años. La información se conoció a través del propio hermano de la víctima, según publicó Infobae, aunque esa denuncia nunca llegó a la Justicia.

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