Psicología

Erotomanía: cuando el delirio supera la realidad

Qué sucede a nivel psicológico cuando una persona considera que su amor platónico es real

miércoles 5 de junio de 2019 - 7:37 am

Muchos han empapelado su cuarto con fotos de su artista favorito, entre otras cosas pero, ¿qué sucede cuando se cree que ese amor imposible está enamorado de uno?

La palabra erotomanía procede del griego: érōs, érōtos, ‘amor sexual’ y manía, ‘locura’, también conocido como Síndrome de Clérambault. Es un trastorno mental causado por el amor, en el que quien lo padece cree de forma obsesiva que mantiene una relación amorosa con una persona, por lo general, de una posición social superior o un famoso, que resulta inalcanzable y con la que se ha tenido poco o nulo contacto, como puede ser una figura política, un actor o actriz o, incluso un médico.

Una persona con erotomanía tiene la creencia delirante de que la otra persona está enamorada de él o ella a pesar de que existen evidencias claras en contra de este pensamiento. Se presenta más en mujeres que en hombres, que padecen a su vez un trastorno delirante o esquizofrenia.

Causas

Puede ser un síntoma de una enfermedad psiquiátrica, como la esquizofrenia, el trastorno esquizoafectivo, el trastorno depresivo mayor con características psicóticas o el trastorno bipolar.

Según los últimos estudios, las redes sociales pueden exacerbar las posibilidades de inicio de este trastorno, pues eliminan algunas barreras entre personas desconocidas.

Síntomas

El síntoma clave es la creencia resuelta y delirante de que otra persona está enamorada. Su comportamiento incluye esfuerzos persistentes para contactar al sujeto a través de todos las formas posibles.

Puede comenzar de repente, y los síntomas suelen ser de larga duración. Estas personas pueden representar una amenaza para el objetivo de afecto.

Tratamiento

Puede ser difícil porque los afectados no son capaces de ver que sus creencias e ilusiones son infundadas, por lo que pocas personas afectadas buscarán ayuda por sí mismas.

El tratamiento se debe adaptar a las necesidades de cada persona y debe centrarse en mantener las relaciones sociales, minimizar el riesgo de conductas problemáticas y mejorar la calidad de vida del paciente. También puede incluir medicamentos, terapia e internación en el caso de que la persona afectada se convierta en un peligro para sí misma, para el afectado para cualquier otra persona.

Fuente: Conbienestar

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