Salud

Cómo higienizar tu boca de forma correcta

Qué elementos tenés que usar según tus necesidades y qué técnicas te convienen

martes 4 de junio de 2019 - 7:02 am

Mantener una boca saludable depende de muchos factores, entre ellos el cepillo de dientes y usarlo de la forma correcta. A continuación, algunas cuestiones a tener en cuenta.

¿Cómo elegir el cepillo de dientes?

¿Manual o eléctrico? ¿Cabezal largo o corto? ¿Cerdas duras o blandas? Con un cepillo eléctrico se puede eliminar la placa dental más en profundidad. Los oscilorotativos están dotados de un cabezal redondo que efectúa rotaciones. Si adoptás una buena técnica, obtendrá una limpieza perfecta. Por el contrario, si aplicás demasiada fuerza, corrés el riesgo de dañar el esmalte dental y la encía.

Los sónicos son más suaves. Su cabezal oval reproduce un movimiento de vaivén. Si preferís el manual y adoptás una buena técnica de cepillado, será la misma eficacia.

Lo importante es elegir bien el tipo de cerdas. Si las suaves limpian menos, es cierto de todos modos que cuidan más las encías. Por el contrario, las duras limpian más eficazmente, pero pueden dañar las encías.

Si la placa dental está instalada y no tenés la encía sensible, los de cerdas duras están hechos para vos. Sin embargo, si solés tener problemas con las encías, será mejor que optes por cerdas blandas. Si dudás, comprá uno medio.

Sea cual sea el nivel de suavidad de las cerdas, elegí las redondas y de fibra sintética. Esta combinación ayuda a cuidar las encías. Los cepillos con el cabezal corto permiten llegar más fácilmente a los lugares de difícil acceso. Hay que cambiarlo en cuanto las cerdas se curvan, como mínimo cada tres meses.

Dentífrico

Comprobá que su contenido en flúor esté comprendido entre 1.000 y 1.500 ppm (partes por millón). Este mineral refuerza el esmalte y lo hace más resistente a los ácidos y las bacterias.

De ser posible, escupí el dentífrico después del cepillado en vez de enjuagarte la boca con agua, de esta forma, permanecerá más tiempo en los dientes y actuará de forma aún más eficaz.

Si tenés el cuello de los dientes —parcialmente— al descubierto, utilizá preferentemente un dentífrico para dientes sensibles que lo cubrirá de una ligera capa protectora. Además, este tipo es menos abrasivo que uno clásico. El índice que abrasión de un dentífrico para dientes sensibles debe situarse entre 30 y 40.

Algunas pastas dentales pueden igualmente reducir la formación de sarro. Sin embargo, no son eficaces contra el existente. Los dentífricos blanqueadores permiten atenuar las manchas debidas al consumo de tabaco, de té o de café, pero no aclaran el tono natural de los dientes.

Espacios interdentales

El cuello de los dientes y los intersticios están expuestos a las caries y a las periodontitis y, por tanto, necesitan una limpieza regular.

Se aconseja utilizar hilo dental una vez al día antes o después del cepillado. Si tenés los dientes muy juntos, el encerado es ideal porque es fino y se desliza fácilmente.

El no encerado, por el contrario, permite una limpieza más eficaz porque las fibras se abren ligeramente. Si los espacios entre tus dientes son importantes, es preferible el hilo de seda, incluso los cepillos interdentales sobre todo si la encía está ya un poco retraída y los espacios interdentales han aumentado.

La lengua

Es un lugar ideal para la proliferación de las bacterias. Los depósitos se retiran con un cepillo especial o rasca-lenguas. Aunque su eficacia para la salud bucodental no está demostrada, este cepillo permite al menos eliminar el mal aliento cuando está asociado a una mala higiene bucal.

El rasca-lenguas debe utilizarse bien plano y llegar hasta el final de la lengua. Es ahí donde se acumulan las bacterias. Como complemento, los productos de enjuague bucal permiten eliminar los gérmenes y garantizar un aliento fresco.

Fuente: Selecciones

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