Salud

Qué es la dishidrosis y cómo afecta a manos y pies

Causas, síntomas y tratamiento de esta enfermedad

sábado 1 de junio de 2019 - 7:38 am

La dishidrosis palmar y plantar, que también se conoce como eccema dishidrótico, es un tipo de inflamación de la piel que aparece en las manos y los pies de pequeñas ampollas llenas de líquido.

Se trata de una enfermedad a menudo crónica, no contagiosa, que presenta episodios de brotes y otros de remisión. Suele tener carácter estacional y su frecuencia es mayor en primavera y verano.

Se trata de un trastorno que se origina desde el interior del organismo, aunque a menudo aparece asociada a factores externos como el estrés o enfermedades alérgicas. Aunque suele comenzar entre los 15 y los 30 años. Puede afectar a ambos sexos y a cualquier edad

No se conoce la causa exacta aunque sí se sabe que existen ciertos factores que favorecen la aparición:

- Padecer dermatitis atópica u otras enfermedades alérgicas como el asma o la rinitis.

- Alergias a perfumes, medicamentos y metales.

- Estrés emocional.

- Padecer una infección producida por bacterias u hongos en la piel.

- El embarazo en ocasiones puede ser un desencadenante, debido a los cambios hormonales.

Suele empezar entre los dedos y luego extenderse a las palmas. Es poco frecuente que aparezca en el dorso de las manos o en la piel de los brazos u otras partes del cuerpo. También puede aparecer en la planta y los laterales de los pies. Los síntomas de la dishidrosis palmar y plantar se caracteriza por:

Síntomas

- Aparición de pequeñas ampollas que a menudo causan picor intenso.

- Descamación de la piel: como consecuencia, pueden llegar a aparecer erosiones, a veces dolorosas.

- Irritación y engrosamiento de la piel cuando la persona se rasca. Por esto puede haber una sobreinfección secundaria de la piel.

Con frecuencia, desaparece por sí solo a las tres o cuatro semanas, aunque suele reaparecer desde unas semanas a varios meses después.

Tratamiento

Hoy en día no se conoce un tratamiento capaz de ofrecer una curapero existen tratamientos para controlar los brotes.

- Corticoides tópicos de alta potencia durante una o dos semanas. En función de la intensidad de la lesión y de la fase en la que se encuentre, pueden ser necesarios los orales.

- Antibióticos en caso de que se haya sobreinfección.

- Productos emolientes: pueden ser útiles también para atenuar la sequedad de la piel.

- Antihistamínicos orales: ayudan a calmar el picor.

- Otros: se pueden emplear tratamientos más específicos como la fototerapia.

Recomendaciones para controlar los brotes

- Evitar el rascado

- Lavar las manos con jabones suaves, libres de perfume.

- Hidratar las manos varias veces al día.

- Evitar el contacto con sustancias irritantes.

- Utilizar guantes para realizar las tareas domésticas.

- Lavá y secá los pies adecuadamente. Después hidratalos con las cremas adecuadas.

- Utilizá calzado con suela de cuero ya que permiten una mejor transpiración. En caso de que haya mucha sudoración, es aconsejable el cambio de medias al menos dos veces al día.

- Aprendé a relajarte, puesto que el estrés es uno de los factores que desencadenan y que empeoran los brotes.

Fuente: María Vijande / Mejor con salud

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