Opinión

La nutrición evolutiva

María Alejandra Rodríguez Zía

Médica Endocrinóloga

¿Evolucionar como civilización para involucionar alimentariamente? Nuestros genes nos pasan factura por no poder adaptarse a los cambios bruscos a los que los sometimos con los alimentos industrializados. Nuestra alimentación está en el banquillo de los acusados, y solo nos devuelve enfermedades

lunes 27 de mayo de 2019 - 12:31 pm

Un ritmo vertiginoso

Nuestro genoma en todos los tiempos se adaptó a los cambios de la alimentación, pero ahora no tiene tiempo para adecuarse gradualmente, porque las transformaciones son muy vertiginosas. 

Sabemos que se necesitan entre 1000 a 10.000 generaciones, o sea entre 25.000 a 250.000 años, para tener un cambio evolutivo en el genoma. Si esto no se respeta, se paga con enfermedad, como nos sucede actualmente. 

Respecto de esto, pensemos que un supermercado tiene más de 43.000 productos industrializados, y todos se elaboraron en los últimos años. Nuestros genes no se han podido adaptar a las harinas refinadas, al azúcar y al jarabe de maíz. La era contemporánea solo tiene 250 años, y las enfermedades a causa de la mala alimentación nos invaden. Pero esto no le sucedía al hombre primitivo…

Antiguamente, el hombre se alimentaba de aves, insectos, peces, huevos, pastos, frutas de estación y leche materna. Recibía minerales como potasio, selenio, magnesio y vitaminas naturales como la C. No existía el azúcar ni el alcohol y ni siquiera cocinaba. Era nómade, con lo cual estaba moviéndose todo el día y, obligatoriamente, muchas veces, ayunaba.

Todavía hoy algunos aborígenes de diferentes lugares del mundo viven de esta manera. Al ver sus cuerpos y su resistencia a las enfermedades, nos asombramos. Por ejemplo, los Masái de Kenia comen grasa de animales salvajes; 300 gr por día. Los Samburu de Uganda, comen 400 gr de grasa animal por día, más lácteos crudos y fermentados. Ellos son esbeltos, con menos grasa en su abdomen, tienen baja presión arterial, baja glucosa, colesterol en ayunas bajo y no tienen diabetes ni cáncer.

 

El deterioro de la salud

Con la agricultura nos hicimos sedentarios, y fuimos perdiendo la habilidad individual para cazar. Así empezamos a comer más hidratos y menos grasas y proteínas, y esto llevó al hombre a tener anemia, pérdida de estatura y de su inmunidad, menor resistencia y expectativa de vida.

Antes de la agricultura, el cuerpo humano se “consumía a sí  mismo”, por los períodos de largos ayunos, y sabía sobrevivir en la escasez. Pero la agricultura transformó una nutrición evolutiva en involutiva, con la incorporación del trigo y los granos.

Podemos decir que si bien fue buena para la civilización, deterioró la salud individual porque cambió la calidad de comida por la cantidad, al igual que los transgénicos y los pesticidas.

La nutrición evolutiva nos muestra que los hidratos como el almidón (trigo, maíz, avena, arroz, papa) aumentan nuestra flora microbiota inflamatoria, y esta es una de las principales causas de obesidad. No estamos adaptados genéticamente, por falta de tiempo, para digerir los granos con sus principios activos como fitatos, gluten, lectinas, etc.

 

Come menos, vive más

La genética del hombre no está adaptada para comer todo el día. En realidad, está diseñada para vivir sin comer en forma intermitente.

Al no comer tanto, como los animales salvajes, no tendríamos obesidad, diabetes ni cáncer. Esto produciría cambios bioquímicos saludables en todos los sentidos, como la baja de azúcar, del colesterol y la suba la hormona de crecimiento.

La civilización trajo comida para todos los días. Pero la ciencia nos dice que la restricción calórica es sinónimo de longevidad. Esto lo vemos en los pueblos más longevos, como los Hunzas del Himalaya.

 

Los infaltables de la nutrición evolutiva

  • El huevo orgánico enriquecido con omega 3
  • El aceite de coco y el coco en todas sus formas
  • Los pescados grasosos como el salmón, la trucha, la sardina, el jurel, el arenque
  • La palta
  • El aceite de oliva de primera presión en frío
  • El pollo orgánico
  • El maní y la crema de maní sin azúcar
  • Los frutos secos
  • El café orgánico
  • Las carnes salvajes de origen animal como el conejo, la liebre, el cordero o el chivo, porque no son tratadas de forma industrial, es decir, alimentadas a base de granos, como maíz y soja.
  • El cerdo y pollo alimentados de forma orgánica.
  • Todos los vegetales verdes: la espinaca, la acelga, la achicoria, los espárragos, los zapallitos, las berenjenas, los alcauciles, los repollos.

 

Se trata de eliminar aquellos alimentos que son ricos en almidones como el choclo, la papa, la batata y la mandioca. También se suprimen todos los granos, que son ricos en almidón, como el trigo en todas sus formas, el arroz, el maíz, la avena, el mijo, la cebada y el centeno.

Las ventajas

A través de la nutrición evolutiva, una persona sana va a prevenir el desarrollo de la obesidad, dado que se protege de la hormona que genera la grasa, que es la insulina. Por esta razón, pone a descansar al páncreas y previene la diabetes tipo II, que es la consecuencia de largos años de sobrepeso y obesidad.

En personas deportistas aumenta el rendimiento, porque las grasas buenas contenidas en estos alimentos generan una mayor duración de la energía muscular, de tal manera que el agotamiento o el calambre del músculo surgen mucho más tarde de lo que aparecen si el deportista consume hidratos, como estaba antes indicado (fideos, arroz y dulces).

Además de generar mayor energía en el rendimiento deportivo, esta alimentación disminuye las lesiones y favorece su pronta recuperación, porque cada célula de cada articulación se hace más flexible, dada su composición de ácidos grasos. Cuando una célula y un tejido tienen gran cantidad de ácidos grasos omega 3, todo el tejido es más flexible y cede a las distensiones. Esto genera menos lesiones y una recuperación más rápida.

La ciencia nos muestra estos grandes avances y vendrán muchos más. Mirando para atrás, la historia nos enseña que la industria de los alimentos está sobre el banquillo de los acusados porque es la causas de la aparición de la obesidad, la diabetes y de las muertes por enfermedad cardiovascular, en los últimos 200 años.

Debemos aprender de nuevo de nuestros ancestros, y así haremos verdadera prevención y erradicaremos las principales causas de muerte por enfermedad de la actualidad.

Alimentación en adaptación

  • Al iniciarnos en la alimentación evolutiva, durante un tiempo breve, 4  a 7 días, sentiremos un displacer y una disminución en el rendimiento, tanto deportivo como mental.
  • Esto ocurre porque cada célula del cerebro y de los músculos va a pasar en poco tiempo a consumir grasas, y va a dejar de necesitar el hidrato de carbono. Las enzimas encargadas de transformar las grasas en energía están dormidas, como pequeñas maquinarias que se han dejado de usar y están endurecidas; están anquilosadas.
  • Por esta razón, hasta que se despierten, ocurre este pequeño período de displacer. Puede generarse una situación de fatiga, de sueño, de cansancio y, en algunos casos, de cefaleas.
  • Esto se subsana rápidamente, e incluso se puede amortiguar con algunos nutrientes que produzcan un efecto ansiolítico. Luego de este período, se llega a una sensación de saciedad, de relajación y se recupera la energía.
  • En los deportistas de elite se ha demostrado un aumento del rendimiento mayor al que tenían antes de hacer esta dieta.

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