Sociedad

Preocupante: se triplicó el consumo de alcohol y marihuana en adolescentes

Son datos de Sedronar. Los especialistas advierten sobre la naturalización de este fenómeno

lunes 27 de mayo de 2019 - 7:30 am

Según estudios de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar) realizados en el 2017, el consumo de sustancias ilícitas y abuso de alcohol en la población entre 12 y 17 años se triplicó con relación a 2010.

Así, en el 2010, 1 de cada 100 niños y adolescentes consumió marihuana. En tanto, en el 2017 lo hicieron 3 de cada 100.

“Si bien consumir no implica ser adicto una de las frases más escuchadas cuando inician tratamiento es: ´cuando empecé a consumir nunca imaginé que iba a quedar pegado´”, le cuenta a Clarín la psicóloga Andrea Douer, Directora de la Asociación Civil Grupo Diez, institución que se dedica a la asistencia y prevención de las adicciones.

Esa institución reveló, además, que el 49% de las personas consultan 10 años después de haber iniciado el consumo; el 43%, de 2 a 10; y el 8% menos de 2.

Según datos de 2017, el abuso de alcohol de niños y adolescentes que consumieron alcohol en el último mes de la investigación, 1 de cada 2 lo hizo de forma abusiva (más de 5 vasos). Además, hay 2.299.598 nuevos consumidores de alcohol en el último año de los cuales 319.994 son preadolescentes y adolescentes.

Causas que podrían generar adicción

Según Douer las causas que podrían generan adicción son múltiples, y varían según el caso: “Lo familiar tiene que ver con la naturalización y banalización de los adultos que, de alguna manera, habilitan el consumo de alcohol y marihuana. Hay padres que facilitan las previas (encuentros para tomar o fumar antes de ir a bailar), dicen preferir que sus hijos consuman en casa (no en la calle) buena calidad de alcohol, por ejemplo”, dijo.

“Otra causal son los modelos identificatorios: el adolescente observa que los adultos inhiben dolores o insomnio con pastillas (sin prescripción médica). Lo social se advierte en la relación del consumo con el bienestar que sugieren las publicidades, como si el consumo pudiera brindar felicidad. Finalmente, lo más importante, lo individual: el adolescente se siente vulnerable; entonces, si encuentra algo que, mágicamente, le dé seguridad es posible que lo utilice como bastón para afrontar aquello que no puede resolver con recursos propios”, afirmó.

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