Fuera de juego

La durísima historia del ex Boca que debió vender sus camisetas para el tratamiento de su hija

Un campeón en el 2003 de la Libertadores y la Intercontinental, atraviesa un difícil momento por la necesidad de cubrir los gastos de la enfermedad de su hija

sábado 25 de mayo de 2019 - 11:24 am

Pablo Jeréz supo saborear el éxito futbolístico cuando vistió la camiseta de Boca. Levantó títulos nacionales e internacionales, siendo parte de las páginas gloriosas del club al conquistar la Copa Libertadores y la Intercontinental 2003.

Hoy, su presente es muy diferente y atraviesa un momento de desesperación que decidió hacer público en busca de ayuda. El lateral derecho se desempeña actualmente en la Primera C con la camiseta de Midland y a punto de cumplir los 36 años sabe que a su carrera en las canchas le queda poco recorrido.

Al acercarse la posibilidad de abandonar la actividad, surge una gran preocupación para el defensor: “Estoy al borde del retiro y el gremio solo acapara a los futbolistas activos. Se nos va a venir una jodida”. Y agregó: “Estamos viendo la posibilidad de seguir involucrados a alguna obra social, pero es difícil porque no la toman a Zoe, tiene de base muchísimos problemas”.

Resultado de imagen para pablo jerez hija

“Lamentablemente en neonatología tuvo meningitis por una bacteria intrahospitalaria, y sufrió hidrocefalia, una gran infección. En ese momento yo trataba de no hablar de esto en el club ni con Bianchi. Quería seguir, pero mi cabeza no estaba en orden. Fui decayendo tanto en lo físico como en lo futbolístico. Es que por lo de Zoe llegamos a un nivel de desesperación muy grande. Hasta visitamos brujos“, relató Jerez en una nota con TyC Sports.

“En Boca el club me daba una obra social. Y por suerte no tenía gastos, pero yo vivía en la casa de mi mamá. Después mi contrato era normal, cobraba bien. Luego se complicó…” comenzó el lateral.

“Un día estaba mirando una nota de Licha López y contaba algo parecido sobre los recuerdos. Dijo que prefería que las camisetas no se le llenaran de polillas Y pensé que me pasaba lo mismo. Podía sentirme bien con los recuerdos, pero necesitaba dinero y no me quedó otra que vender las camisetas”, dijo con los ojos llenos de lágrimas.

Y por último, intentó pregonar una enseñanza de vida: “No tengo un oficio, una formación, la ultima vez que tuve que salir a trabajar lo hice de remís con un auto prestado. Por eso quiero pregonar esto. Uno no sabe las vueltas de la vida, lo que puede pasar. Sufrí una serie de desgracias. Sin embargo, no tuve la inteligencia en lo económico para saber cómo eran las cosas”

COMENTARIOS