Entrevistas Nexogol

Bernardo Romeo y el recuerdo de Malasia 1997: “Jugar con Riquelme y Aimar era fácil”

Por: Santiago Caruso

El ex delantero tuvo un importante recorrido por las selecciones juveniles de Argentina, donde formó parte de un equipo histórico y dejó una huella imborrable a base de goles.

Antes de convertirse en futbolista de San Lorenzo y construir la trayectoria que se le conoce hasta el día de hoy, Bernardo Romeo transitó un auspicioso recorrido por las juveniles de la Selección Argentina mientras asomaba entre las categorías mayores de Estudiantes de La Plata.

El proyecto que lideró José Pékerman lo tuvo en sus planes desde temprana edad. Así dejó su sello a base de goles, en un equipo al que le sobraba fútbol de la mano de Pablo Aimar y Juan Román Riquelme. Semejantes asistidores, toda una tentación a tirar diagonales para cualquier delantero.

Durante el tiempo que duró dicho período, Romeo viajó de lunes a jueves hasta Ezeiza a entrenar con el seleccionado nacional. Algo que luego le jugó en contra al momento de ganar terreno en la consideración de los entrenadores pincharratas. Una predisposición con la celeste y blanca difícil de entender en los tiempos que corren. También un claro reflejo de la seriedad y el compromiso con la que se trabajaba por aquellas épocas en materia inferiores.

Hoy, de la mano de un discípulo de Pékerman como lo es Fernando Bocha Batista, los chicos argentinos debutarán en el Mundial Sub-20 de Polonia ante Sudáfrica, con el objetivo de revivir esos valores que se pregonaron durante tanto tiempo y Bernie todavía recuerda: formación y educación.

Romeo con dos amores: la pelota y su Tandil natal de fondo. Crédito: Revista El Gráfico

-¿Cómo recordás aquella etapa del seleccionado Sub-20?

Fue un etapa muy linda que significó un proceso. Nosotros con 18 años ya estábamos en la Selección y fueron dos años de preparación para el Mundial de Malasia 1997. Previamente ganamos el Sudamericano de Chile 1997 y después la Copa del Mundo, en ambos fui goleador del equipo (ndR: en el Mundial junto a Riquelme y en el sudamericano con Aimar, en ambas oportunidades con 4 goles). Además jugamos el Sub-21 en Toulón 1998 que también fuimos campeones.

-¿En qué se basó el proceso?

Uno estaba muy metido en la Selección, durante el año íbamos de lunes a jueves a Ezeiza. Amistosos, preparaciones, realmente todo muy trabajado para lograr el Mundial de Malasia. Había un equipo que jugaba muy bien al fútbol, donde la mayoría de los jugadores tuvieron la suerte de ir a Europa y destacarse en diferentes clubes.

Fueron cuatro o cinco años muy buenos con José Pékerman junto con Hugo Tocalli, Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Diego Placente, Esteban Cambiasso, Lionel Scaloni. Un proceso muy exitoso.

Lo tomé como tal. Con mucha responsabilidad, alegre y contento. Con Leandro Cufré, Lionel Scaloni y Sebastián Chirola Romero íbamos muy bien a AFA; dos de Estudiantes y dos de Gimnasia. Una experiencia muy linda que culminó con tres torneos espectaculares.

El campeón levanta la Copa, con la presencia del dúo Pékerman-Tocalli

-¿Cómo era para un 9 como vos jugar con Riquelme y Aimar?

Era fácil, en el buen sentido. El equipo del 97 fue magnífico. Tanto con Pablito como con Román, vos te movías y ya tenías la pelota. Siempre quedabas mano a mano con los arqueros porque ellos te buscaban permanentemente. Buscaba las diagonales y el espacio para quedar frente al arquero, después estaba en uno definir o no.

Pero a parte de esos dos estaba Cambiasso, Scaloni que llegaba por afuera, Quintanita (Diego Quintana) que jugaba atrás mío de delantero también. Era un equipo grande pero con Aimar y Riquelme para mí era fácil tener mano a mano con los arqueros.

-¿Qué podés decir de Pékerman?

Con José tengo relación. Un tipo muy serio, trabajador. Un formador que decía las cosas justas, no te hablaba de más. Siempre con el ejemplo, te educaba más allá de lo deportivo. Sacó camadas y camadas de jugadores, tanto él como Tocalli fueron los dos referentes que tuvimos nosotros para guiarnos en este proceso que éramos jóvenes y ya estábamos en primera.

José te decía las palabras justas en el momento justo, lo tomamos todos como un padre. La verdad que se les guarda el mejor de los recuerdos, al kinesiólogo, los preparadores físicos, el profe Gerardo Salorio, el Pato Fillol que era el entrenador de arqueros. Uno siempre aprendió y tengo buena amistad, cada tanto hablamos.

Romeo y Placente junto a José. Crédito: Revista El Gráfico

-¿Qué tenían de especial él y su equipo de trabajo que luego costó continuarlo?

Formación, la palabra te lo dice. Cuando hay formación y dedicación es distinto. Hay que tener paciencia y saber educar. Decir las palabras justas, sobre todo porque hoy la sociedad está complicada. José marcó siempre ese camino, la conducta y la disciplina.

Al venir de la escuela de Argentinos Juniors le gustaba el juego y el buen fútbol. Creo que fue una mezcla de todo y se trabajó como nunca. Se puede trabajar bien, jugar bien y formar bien. Es un combo que varios técnicos lo tienen, pero en todo lo que era la escuela de juveniles José fue un visionario.

Cufré, Riquelme, Costanzo, Markic, Serrizuela y Samuel; Scaloni, Romeo, Cambiasso, Placente y Aimar

COMENTARIOS