Salud

Métodos caseros para limpiar tus joyas de fantasía

Siete formas de dejar relucientes tus accesorios favoritos

miércoles 22 de mayo de 2019 - 7:30 am

Al comprar joyería de fantasía, sabemos que su cuidado debe ser totalmente diferente a las piezas de oro o plata, y que tal vez ni sepamos de qué material esté hecha, puede ser de latón, acero, cristal, vidrio hasta plástico.

Por ende, no podemos utilizar productos abrasivos para limpiarlos, sino todo lo contrario. Mirá estas siete recomendaciones.

Aspirina efervescente: mezclá una pastilla en un vaso de agua, agregá la joya, especialmente material como el acero inoxidable, así no se llevará su color ni será agresivo al material. Secá con un paño.

Bicarbonato: humedecé un trapo con agua y bicarbonato, pasalo suavemente por la pieza hasta quitarles lo opaco que llegan a hacerse.

Desmaquillante de ojos: si tus joyas se opacaron, humedecé un algodón con desmaquillante de ojos y frotá toda la pieza para recuperar el brillo.

Esmalte transparente: si sabés que el material es de los más económicos, generalmente los anillos al usarlos te manchan el dedo de un tono verduzco-café, aplicá esmalte sobre estos, parecerán como nuevos y además no te dejarán manchas.

Jabón líquido: hacé una mezcla de detergente líquido con agua y con un cepillo de dientes limpiá toda la bisutería de vidrio, cristal y hasta plástico; no olvides secar con ayuda de un trapo seco y suave.

Pasta de dientes: generalmente este truco se utiliza para limpiar plata, pero si tus joyas tienen baño de plata, te funcionará. Utilizá un cepillo de dientes viejo o especial para esto, aplicá pasta dental y cepillá.

Paño suave: para todo el material delicado, o el que sabés se desmanchará y más,  frotá con un paño para joyería cuanto sea necesario, o bien, si solo deseás sacar brillo, este es el perfecto remedio.

Una vez que las hayas dejado relucientes, guardalas en una bolsa o en una caja hermética, no olvides agregar o colocarlas sobre una toalla de papel de cocina, evitarás que se manchen fácilmente.

Fuente: Cocina vital

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