Elecciones 2019

Como Balcarce: el perro de Alberto Fernández, ya tiene sus cuentas en redes sociales

Dylan ya suma 4 mil seguidores. En su descripción se define como perro “nacional y popular”

domingo 19 de mayo de 2019 - 2:55 pm

Después de que este sábado la expresidenta Cristina Kirchner asombrara a todos anunciando que sería la acompañante de Alberto Fernández en la fórmula que competiría en las PASO del peronismo, apareció una cuenta de Twitter que asegura ser el perfil de la futura ‘mascota presidencial’: Dylan.

Ya con dirección en Balcarce 50, la cuenta de Twitter que no ha sido reconocida como oficial, tiene aún pocos seguidores, pero afirma ser “El perro de nuestro próximo presidente @alferdez. #FernandezFernandez”. En Instagram se creó hace ya varios meses y por lo tanto tiene mayor cantidad de seguidores. Allí, Dylan indica que: “Mi mejor amigo es Alberto Fernández. Él me llamó así en honor a Bob Dylan . Nací en Pilar y vivo en Puerto Madero. Soy un collie nacional y popular”.

 

Fernández se muestra muy contento con el perro que adoptó en 2016, y suele mostrarlo en su propio perfil de Instagram, como lo hizo durante una entrevista publicada antes de anunciar su candidatura o en una imagen tomada en el interior de su auto mientras se prepara para pasear.

Cristina Kirchner, su compañera de fórmula, también es bastante “mascotera”: posee actualmente seis perros: un mucuchí que le regaló Hugo Chávez, una caniche toy, una golden retriever, dos boxers y un pug.

En su libro “Sinceramente”, Cristina Kirchner recordó la muerte de su mini caniche toy, Cleopatra, a la que llamó así por la “admiración” que tiene sobre la reina egipcia. “Ese día lloré mucho por lo de Cleo, pero en realidad lloraba por Néstor y por mí. Me sentía muy sola. Reviví la pérdida”, cuenta la ex Presidenta en un tramo del texto presentado en la 45° Feria del Libro.

El conmovedor relato arranca en la página 540: “Estábamos comiendo en Olivos, ya sin Néstor, y uno de mis secretarios, sin entrar al comedor donde estábamos, gritó: ‘¡Máximo!‘. Me sorprendió porque lo llamó muy fuerte, casi imperativamente, y después de unos minutos cuando él regresó con cara rara, me dijo: ‘Mirá, mamá…’ -él nunca me llama mamá- y ahí, no sé por qué, me di cuenta que Cleo había muerto”.

Según describió en su libro, Cristina comenzó a llorar desconsoladamente. “Cleo había entrado en mi vida cuando era senadora y Néstor presidente, la única mascota que teníamos hasta entonces era nuestro bóxer, Alex. La muerte de Cleo fue horrible porque sentía que todo lo que me había rodeado se iba. Néstor se había encariñado con ella y había pasado de no aguantarla a adorarla, se preocupaba de que tuviera agua, que comiera. Ese día lloré mucho por lo de Cleo, pero en realidad lloraba por Néstor y por mí. Me sentía muy sola. Reviví la pérdida. Cleo era algo que nos unía, algo que teníamos él y yo”.

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