Elecciones 2019

Alberto Férnández-Cristina Kirchner, ¿la fórmula definitiva?

Julio Villalonga

Periodista. Director de Gaceta Mercantil

sábado 18 de mayo de 2019 - 4:01 pm

Columna publicada originalmente en La Gaceta Mercantil.

Cristina Kirchner anunció hoy que le “pidió” a Alberto Fernández que encabece la fórmula presidencial de Unidad Ciudadana para competir en las próximas Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del 11 de agosto dentro del frente cuyo núcleo será el Partido Justicialista (PJ). Para ella se dejó el segundo lugar de la fórmula.

De inmediato, la jugada que casi nadie vio comenzó a provocar una serie de especulaciones -y consecuencias- políticas. Pero, a pesar del ruido que genera la movida, algunas pocas cosas están claras. Otras, no tanto.

En primer lugar se trata de una jugada destinada a “aspirarle” candidatos y votos al peronismo federal. Una Cristina renunciante a los cargos pero no a los honores, amplia, tolerante, debería convencer a varios -con los votos que ya tiene- de que es mejor opción que Roberto Lavagna o el candidato que surja de la PASO de Alternativa Federal.

El frente judicial ya no es un tema para la exmandataria. El martes habrá foto con los demás imputados en la causa “Vialidad” en lo que sus acólitos considerarán un paso más de la persecución judicial que hoy ella volvió a denunciar. Y sus detractores confirmarán que es la jefa de una asociación ilícita dedicada a robar en los doce años de kirchnerismo.

Ahora la clave, decíamos, es torcerle el brazo al peronismo antik, disolverlo, evitar que tenga la mínima posibilidad de entrar a un balotaje, si esa posibilidad existía; y en el fondo, construir un frente que seduzca a la mayor cantidad de peronistas posibles, porque CFK provocó lo mismo que Mauricio Macri en el poder: una diáspora de dirigentes que huyeron por sus maltratos y su “cesarismo”. En ese “zoológico” tratará de cazar el cristinismo “ligth”.

Una de las preguntas clave de las últimas semanas -y ahora, de las últimas horas- es qué hará Sergio Massa, tanto por su menguado caudal de votos -en esta elección cerrada cada sufragio valdrá oro- como por su calidad de “caso testigo”. “Si lo indultó a Alberto, ¿no lo va a indultar a Sergio?”, se preguntó de manera retórica un dirigente del PJ entusiasmado con el mandato de unidad que surgió de la última reunión de la Comisión Política del PJ, esta semana, la primera a la que acudió la senadora nacional desde el año 2003, cuando Néstor asumió la primera magistratura.

Cerca de Massa aseguran que no cerrará la candidatura a gobernador en la provincia de Buenos Aires con su exjefa. Pero admiten que el tigrense “es una incógnita”, una manera elegante de definir a un verdadero camaleón político.

De Juan Schiaretti, el gobernador cordobés más que ratificado en las urnas el pasado domingo, que advirtió que no es el “macho alfa” ni el dueño de Alternativa Federal, Cristina supo ese día que no podía esperar ninguna posibilidad de arreglo. De hecho, el mandamás mediterráneo convocó ayer a una cumbre de los precandidatos del espacio, Lavagna, Massa y Juan Manuel Urtubey. Buscar forzar que haya PASO, ahora con el argumento de hierro de que “hasta Cristina” va a ir a primarias. Es muy difícil que Lavagna, el único reacio, se niegue.

En suma, que Cristina dio un primer paso de cara a la campaña electoral real. ¿Será Martín Lousteau, en medio de tanto “indulto”, convocado para sumarse al Frente Patriótico? Del resultado de la convención de la UCR, el próximo 27, dependerá en buena medida lo que haga su exministro de Economia.

Y una última pregunta, derivada de ésta: ¿Será la fórmula Alberto-Cristina la definitiva? ¿O surgirá otra de la PASO, más amplia, como dice que quiere la exmandataria, con un dirigente de otro espacio, uno más “blando”, más abarcativo? El objetivo de máxima es volver. Nadie en su entorno admite que el de mínima es acumular poder para no ir presa y esperar a que Macri se caiga -si gana- por su propio peso.

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