Sindical

Por qué el Vaticano no podría beatificar a Eva Perón

La CGT pidió nombrar Santa a la segunda esposa de Juan Domingo Perón, calificada por el Congreso, tras su muerte, como la "Jefa Espiritual de la Nación"; ¿pero es posible esto?

miércoles 15 de mayo de 2019 - 12:09 pm

La Confederación General del Trabajo (CGT) pidió sorpresivamente la beatificación de la segunda esposa de Juan Domingo Perón, Eva Duarte de Perón, como no se hacía desde los 50', cuando el Sindicato de canillitas le pidió al Vaticano que la convirtiera en Santa a pocos meses de su deceso.

En aquella oportunidad, la Santa Sede desestimó diplomáticamente la canonización de Evita y esto mismo ocurriría ahora. Por que, pese a que Francisco es argentino esto no es posible según la Iglesia. Para ser canonizado hace falta una práctica religiosa que la Evita no tenía.

Además, la beatificación debe ocurrir en la diócesis donde murió, en este caso el Arzobispado de Buenos Aires, que hoy lidera el cardenal Mario Poli.

Para que la acepte hace falta una sólida argumentación. De ser así, inicia un minucioso estudio del candidato, que incluye el estudio de sus escritos y discursos y la toma de testimonios.

En el caso de que el estudio resulte satisfactorio, ya considerado el postulado como Siervo de Dios, el arzobispado gira la causa a la congregación para la Causa de los Santos del Vaticano, donde se efectúa un segundo análisis de su vida y obra. Si se concluye que vivió su fe “en grado heroico”, o sea, de una manera excepcional, es declarado “venerable”. Luego hace falta que se compruebe que Dios obró un milagro por su intercesión –en general, una curación inexplicable a los ojos de la ciencia, por lo cual interviene una junta médica- para que sea declarado beato. Si se le comprueba un segundo milagro, es proclamado santo.

En caso de que la muerte de la persona propuesta fue un asesinato y se compruebe que fue por “odio a la fe” –o sea, que es un mártir- no hace falta el milagro. Así ocurrió con el obispo Enrique Angelelli, dos de sus sacerdotes y un catequista, ultimados durante la última dictadura, que recientemente fueron declarados beatos. El Papa –que es el que pone la firma en estos casos- puede eximir del milagro, como Francisco hizo en el caso de Juan XXIII. Pero se trata de una situación absolutamente excepcional. Todo este proceso puede llevar años y hasta décadas, sobre todo si las pruebas de santidad no son suficientemente contundentes.

Ahora bien: El hecho de que Eva Perón es considerada por muchas personas como una mujer muy bondadosa y entregada a los pobres no es motivo suficiente para la Iglesia como para ser declarada beata, dijo una calificada fuente eclesiástica a Clarín. Hace falta –agregó- una práctica religiosa, una ortodoxia doctrinal y una fidelidad hacia la Iglesia que ella no tuvo. De hecho, era crítica de la jerarquía eclesiástica de aquel momento. No alcanza –concluyó- con decir que se cree en Dios o que se actúa inspirado en los principios cristianos.

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