Deporte y salud

La importancia del psicólogo deportivo en la actividad física

María Noel Lucano

Licenciada en Psicología - Epecializada en Coaching ontológico

lunes 29 de abril de 2019 - 12:53 pm

El psicólogo que trabaja en el ámbito de lo deportivo se mueve en diversos terrenos cumpliendo tres papeles principales: investigación, enseñanza y asesoramiento. Dentro del área del deporte y el ejercicio físico el psicólogo trabaja sobre la conducta de las personas que se desarrollan en estos ámbitos observando el modo en que los factores psicológicos afectan el rendimiento físico de los individuos así como comprendiendo la forma en que la participación en el deporte y la actividad física afectan el desarrollo, la salud y el bienestar personal.

La necesidad de insertar a un profesional de la psicología en el ámbito deportivo aparece ante el registro de cómo influyen las emociones y el estado psicológico del deportista a la hora de entrenar y lograr resultados óptimos en su rendimiento. A su vez, el trabajo en equipo (en los deportes grupales) dejó en evidencia la necesidad de incluir intervenciones específicas que incentivaran la coordinación de acciones, el sentido de pertenencia, la cohesión grupal para arribar de esta manera a los resultados esperados y ambicionados.

El profesional que se inserta en este área de trabajo se desempeña desde el lugar de la salud, desde lo preventivo, pero sin dejar de rozar, de alguna manera, lo psicopatológico (teniendo en cuenta los factores individuales que se ponen en juego antes, durante y después de una participación competitiva). El profesional debe apuntar al trabajo sobre el rendimiento, que equivale a desarrollar la autoestima, entre otros factores, y no solo sobre el resultado, teniendo en cuenta que más importante que el talento es el esfuerzo que un deportista puede realizar. De lo que se trata es de conseguir una mejor performance pudiendo aliviar esos estados de tensión y de ansiedad que sufre el individuo en la vida diaria.

El psicólogo, como personal de apoyo de perfil bajo, tiene que poder naturalizar su función, contando con una metodología de trabajo, constancia, perseverancia y sentido común.

Aptitudes a trabajar y evaluar:

  1. La motivación, ese motor empuje, lo que mueve al deportista a entrenarse, aprender, divertirse y poder superarse y ganar en una competencia, teniendo en cuenta que la misma forma parte de un proceso en continuo cambio;
  2. La confianza, que permite que un deportista decida y se arriesgue, que se sienta más seguro de sí mismo y con la suficiente firmeza para accionar.
  3. La concentración, como capacidad que permite poder mantener la atención focalizada en el juego durante el tiempo que permanece en la cancha, evitando la dispersión o la influencia de factores externos que dificultan el mejor rendimiento durante la actividad.
  4. El control de las presiones tanto externas como internas, entre las que se encuentran por un lado, la influencia de los otros (entrenadores, hinchas, público en general, el club, etc.), como la auto presión que equivale a exigirse más de lo que pueden realizar. Hay que observar en estos casos cual es el origen de este factor y poder trabajar para atenuarlo. Si bien en todo juego necesita cierta tensión, tiene que ser la justa, que no se exceda, hay que saber manejarla.
  5. La cohesión grupal es otro elemento a trabajar, como ese sentimiento del nosotros, de pertenencia, teniendo en cuenta que equipo deportivo es un poco más complejo inclusive, que hablar de grupo.

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