Alimentación

Qué alimentación seguir luego de recuperarse de un ACV

Cuáles son los tres tipos de dientas según el estado del paciente

domingo 5 de mayo de 2019 - 7:21 am

Cuando pensamos en las secuelas de un ataque cerebrovascular (ACV), no se nos ocurre que la alimentación y la hidratación también podrían verse afectadas. Muchos pacientes quedan con trastornos deglutorios, algunos de los cuales pueden llegar a ser irreversibles.

Cuando se diagnostica la disfagia, puede ocurrir que se requiera incorporar una vía de alimentación mediante sonda (enteral) y/o cambios de consistencia en la alimentación habitual, que puede ser permanente o transitoria.

La alimentación debe ser variada, protectora del sistema cardiovascular y enriquecida en varios casos para suplir ciertas deficiencias. Es fundamental trabajar en conjunto con el área de Fonoaudiología para que sus profesionales puedan determinar la consistencia de la dieta. Esta última tiene que contemplar otras enfermedades de los pacientes y adecuarla con los alimentos.

Las consistencias de las dietas pueden ser: semisólida, blanda o general.

- Dietas semisólidas: incluyen lácteos, como yogur o postres lácteos; carnes rojas y blancas (preferentemente); huevo; verduras (evitar las crudas y las que tienen hollejos); frutas (evitar las fibrosas) y cereales como papa, polenta o sémola;y aceites vegetales.

Los alimentos deben ser cocidos y luego procesados, para que queden homogéneos y sin partículas. Tienen que estar siempre humectados con salsas para evitar que sean secos en la boca. También se incluyen infusiones ensopadas con vainillas o magdalenas y licuados de frutas ligeros/espesos con leche o agua.

Los procesados pueden ser enriquecidos con aceites vegetales, quesos blancos o ricota, leche en polvo o suplementos en polvo. Siempre tener en cuenta el estado nutricional y clínico del paciente.

Dietas blandas: incluyen preparaciones más elaboradas, con forma. Carnes ya procesadas o picadas (hamburguesas, pan de carnes, albóndigas); preparaciones con huevo y verduras (budines, soufflés, revueltos, tortillas, panachés, ensaladas de verduras cocidas).

Dentro de los cereales pueden prepararse pastas frescas o secas y salsas caseras para realzar el sabor o aportar humedad. También incluye frutas cocidas o en conservas (lavadas para retirar el exceso de sodio). Se debe tener en cuenta en frutas y verduras, las cáscaras, carozos, semillas y hollejos. Estas dietas excluyen rebozados (tipo croquetas o milanesas) y partículas esféricas(arroz, arvejas, choclo, legumbres y lentejas). Se debe tener precaución con los quesos formadores de hilos, ya que pueden generar ahogamientos. Evitar sopas en esta consistencia.

Dieta general, que es el último objetivo. Permite diversificar aún más los nutrientes e incluye carnes enteras, frutas y verduras frescas (preservando sus vitaminas y minerales), cereales y legumbres (refinados como integrales), crocantes y semillas.

En todos los casos hay que contemplar los líquidos, que son necesarios para evitar la deshidratación, ya que muchas veces se requieren espesantes para su ingesta. Para preservar la salud vascular es importante cuidar la calidad de los alimentos, evitar los que son fuentes de grasa o sodio y cocinar sin sal. Siempre se sugiere control y seguimiento de un especialista.

Fuente: Lic. Sabrina Tarico y Sofía Chiola / Conbienestar

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