Salud

Murieron dos personas por tuberculosis, pero descartan que haya brote

"Descartamos que haya brote" precisó en un informe la Dirección de Epidemiología de Quilmes, que informó que el caso de la mujer de Quilmes no está asociado al del joven de 18 de Ezpeleta que falleció el 15 de abril por la bacteria

jueves 25 de abril de 2019 - 12:31 pm

Una mujer de Quilmes, de 38 años, y un joven estudiante de Ezpeleta, de 18, fallecieron por un cuadro de tuberculosis en un lapso de diez días, pero desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires descartaron que se trate de un brote.

“Descartamos que haya brote” precisa en un informe la Dirección de Epidemiología de Quilmes quien dijo que el caso de la mujer “no está asociado” al del estudiante de 18 años del Colegio Santa Teresita del Niño Jesús, que murió el 15 de abril por tuberculosis, y descartaron otros casos positivos.

Sobre la tuberculosis

La tuberculosis afecta a 10.000 personas por año en Argentina y es una clásica enfermedad de los siglos XIX y XX, que sin embargo hoy es pertinente debido a que la conducta, la distribución geográfica y el significado social de esta enfermedad han cambiado radicalmente todos estos años.

¿Cómo se produce?

La tuberculosis es una enfermedad causada por una bacteria denominada Mycobacterium tuberculosis, que afecta principalmente a los pulmones, pero también a otras partes del cuerpo como los riñones, los huesos de la columna vertebral, el sistema nervioso central y prácticamente cualquier otra parte del cuerpo.

La infección se transmite de persona a persona a través del aire. Se produce cuando un enfermo de tuberculosis pulmonar tose, estornuda, escupe, canta y habla. De esta manera el enfermo expulsa pequeñas gotitas (llamadas gotitas de Flügge) con los bacilos tuberculosos al aire. La persona que se encuentra cerca los puede inhalar y quedar infectada. Esta afección se puede prevenir y también curar, pero de no tratarse puede ser mortal.

¿Cuáles son los síntomas?

Las personas que se enferman de tuberculosis tienen síntomas como tos, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso. No pocas veces estos síntomas son persistentes pero tolerables y los enfermos pueden pasar mucho tiempo antes de procurar ayuda médica y mientras tanto seguir esparciendo los bacilos y con ellos la enfermedad.

Hay personas que son más susceptibles de infectarse y otras que al tener contacto con el bacilo logran salir indemnes. Las más predispuestas son aquellas personas cuyo sistema inmunológico está deteriorado (personas con HIV, desnutridos, fumadores, diabéticos) y también aquellos que trabajan o viven en lugares donde exista hacinamiento (viviendas precarias, cárceles, fábricas con espacio deficiente), todas condiciones que se agravan al empeorar las condiciones socioeconómicas.

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