Psicología

Cinco formas de practicar la tolerancia

Cómo aceptar la mirada e ideas de los demás

sábado 27 de abril de 2019 - 7:55 am

La capacidad de ser tolerante es una característica psicológica fundamental para una mejor calidad de vida. Además, nos expone a más y mayores estímulos intelectuales. Estar en contacto con puntos de vista diferentes hace más difícil que se nos manipule a partir de estereotipos y prejuicios, y nos vuelve más sabios.

A continuación, algunos hábitos y estrategias que nos ayudan a ser más tolerantes.

1. Ser consciente de los propios sesgos

Es importante ser conscientes de que cuando nos topamos con ideas que contradicen, tendemos a utilizar muchas trampas intelectuales para asumir desde el principio que se trata solamente de creencias equivocadas e irracionales.

En ocasiones acertaremos y las ideas de los demás estarán llenas de contradicciones lógicas y vacíos explicativos, pero aunque sean muy válidas e incluso mejores que las nuestras, el hecho de ser vistas como incompatibles con nuestras creencias favorecerá que nos causen rechazo.

El simple hecho de ser conscientes de esta predisposición nos abre la puerta a detenernos a considerar si esas ideas son realmente legítimas o no.

2. Hacer de abogado del diablo

Consiste en hacer un esfuerzo consciente por defender las ideas con las que no estamos de acuerdo y atacar las propias. Se trata de una especie de simulacro mental para ver de qué manera las creencias del otro se ajustan a la realidad o a lo que está bien, en comparación con las nuestras.

Los puntos de vista ajenos suelen ser más complejos de lo que podemos imaginar en cuestión de fracciones de minuto, así que debemos crear una representación mental fiel a lo que realmente está pensando quien no opina como nosotros.

3. Buscar representantes válidos de un colectivo

Cuando intentamos ser más tolerantes, normalmente lo hacemos centrándonos en nuestras actitudes hacia colectivos. Por ejemplo, queremos ser más tolerantes con ciertos individuos en tanto que representantes de una religión o una manera de pensar compartida por mucha gente. Por eso, es importante asegurarnos que al formarnos una opinión acerca de estos colectivos, nos aseguremos de que nos fijamos en personas que realmente los representen.

Si bien cada individuo es único, hay personas más representativas de un grupo que otras; por ejemplo, alguien que ha estado en la cárcel por participar en actividades terroristas ligadas al nacionalismo ultraconservador probablemente no será un buen representante de todos los habitantes de su país.

4. Dialogar y centrarse en los argumentos

El diálogo y el uso de argumentos y modos de pensar basados en la racionalidad es una manera de conectar con los demás a partir de ideas en común. Por eso, es importante que el diálogo ponga énfasis no principalmente en los sentimientos, sino en los razonamientos que hay detrás de las maneras diferentes de sentir y comportarse de unos y otros.

5. Estar dispuesto a cambiar de opinión

No solo debemos querer interiorizar y aceptar las maneras de vivir y de razonar de otros; también debemos estar dispuestos a que otros nos demuestren que ellos tienen razón y nosotros no la tenemos. Asumir esto es un ejercicio de humildad resulta imprescindible para abrirse a los demás y no caer en el fanatismo.

Fuente: Psicología y mente

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