Papa Francisco

En el Via Crucis, el Papa Francisco llamó a ver "todas las cruces del mundo"

Los migrantes, de los niños "heridos en su inocencia", e incluso la Iglesia católica "que se siente atacada continuamente desde el interior y el exterior", estuvieron al centro del Vía Crucis que el Papa presidió hoy en el Coliseo

viernes 19 de abril de 2019 - 7:25 pm

Este 19 de abril, Viernes Santo, el Papa Francisco presidió la celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, desprovista de ornamentos e iluminada por una luz tenue. En una ceremonia donde no se celebró la Eucaristía, el Santo Padre, vestido de púrpura en recuerdo de la sangre de Cristo derramada en la Cruz, se postró en el suelo delante del altar para orar durante unos minutos.

"Señor Jesús, ayúdanos a ver en tu Cruz todas las cruces del mundo", pidió Francisco en la oración que pronunció al final del tradicional rito del Viernes Santo, que evoca la pasión y muerte de Jesús, en el sugestivo anfiteatro Flavio.

En una noche fresca y límpida, ante miles de fieles llegados con antorchas, Francisco aludió a la realidad de hoy: mencionó la cruz de las "familias destrozadas", la cruz de las personas "solas y abandonadas hasta por sus propios hijos y parientes", la cruz de los descartados y marginados y la cruz de los migrantes "que encuentran las puertas cerradas debido al miedo y a los corazones blindados por cálculos políticos".

Esta última frase pareció en Italia una estocada al ministro del Interior y viceprimer ministro del gobierno populista, Matteo Salvini.

En una oración que pronunció desde la la terraza de la colina del Palatino, Francisco aludió también a la crisis que atraviesa la Iglesia católica por el escándalo de abusos sexuales de menores por parte de sacerdotes que ha minado su credibilidad: mencionó "la cruz de los pequeños, heridos en su inocencia y en su pureza", "la cruz de los consagrados que han olvidado su primer amor", "la cruz de nuestras debilidades, de nuestras hipocresías, de nuestras traiciones, de nuestros pecados, de nuestras numerosas promesas rotas", "la cruz de tu Iglesia que, fiel a tu Evangelio, fatiga a llevar tu amor hasta entre los mismos bautizados" y "la cruz de la Iglesia, tu esposa, que se siente atacada continuamente desde el interior y el exterior".

Francisco nunca llevó la cruz, sino que siguió su procesión a través de las 14 estaciones desde la terraza del Palatino y oyó las meditaciones que este año escribió sor Eugenia Bonetti, una monja misionera italiana de 80 años, conocida por salvar de la calle a muchas mujeres inmigrantes, víctimas de trata, algunas de las cuales llevaron la cruz.

Antes del Vía Crucis, el Papa presidió la celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro, donde se postró en el suelo en adoración. Y el predicador de la Casa Pontificia, el capuchino Raniero Cantalamessa, recordó que "la Iglesia ha recibido el mandato de su fundador de ponerse de la parte de los pobres y los débiles, de ser la voz de quien no tiene voz y, gracias a Dios, es lo que hace, sobre todo en su pastor supremo".

"La segunda tarea histórica que las religiones deben, juntas, asumir hoy, además de promover la paz, es no permanecer en silencio ante el espectáculo que está ante la mirada de todos", siguió. "Ninguna religión puede permanecer indiferente, porque el Dios de todas las religiones no es indiferente ante todo esto", concluyó.

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