Psicología

Síndrome de Ulises: de qué trata el estrés del inmigrante

Qué sucede cuando se emigra para buscar nuevas oportunidades

viernes 19 de abril de 2019 - 7:52 am

El Síndrome de Ulises, también llamado Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple, es un problema de salud mental que pueden  padecer aquellas personas que emigran de sus países para buscar nuevas oportunidades vitales.

Ulises fue un héroe mitológico griego que pasó 20 años fuera de Ítaca (tierra natal), pasando un sinfín de adversidades. Según la Ilíada, obra de Homero, Ulises se pasaba los días sentado a la orilla del mar, entre llantos, suspiros y penas.

Aunque encuentre una solución a sus problemas, también se las verá otros muchos que tendrá que superar. El estrés es un estado emocional que se genera cuando hay un desequilibrio entre nuestras capacidades o recursos para afrontar los retos del entorno, y las demandas del mismo.

Las causas de la aparición del Síndrome de Ulises son las dificultades que los inmigrantes tienen que afrontar:

1 -Sentimiento de lucha por la supervivencia: donde dormir o comer.

2 – Separación de los seres queridos, lo que provoca sentimiento de soledad.

3 – Falta de oportunidades: para trabajar, para integrarse, para acceder al sistema nacional de salud, para obtener papeles, para conseguir vivienda, etc. Sentimiento de fracaso.

4 – Sentimiento de miedo y terror: a ser detenido y deportado, a ser maltratado, a sentirse indefenso, etc.

Todos estos sentimientos suponen alcanzar un estado de estrés superior al que pueden soportar, hasta el punto de desarrollar incluso brotes psicóticos. A estas dificultades se les llama estresores.

El inmigrante debe superar un duelo complicado si quiere preservar su salud mental y evitar el estrés.

– La lengua: debe afrontar por un lado el aprendizaje de una lengua nueva, y por otro la pérdida de la asiduidad en el uso de su lengua materna.

– La familia y los seres queridos: separarse con la incertidumbre del reencuentro.

– La tierra: sus paisajes, olores, colores, el clima. Éste último puede suponer un cambio drástico y difícil de afrontar.

– La cultura: religión, costumbres, valores, fiestas, gastronomía.

– El contacto con el grupo de origen: puede encontrarse con situaciones de rechazo por pertenecer a una cultura o raza diferente.

– El estatus social: el inmigrante será el último de la fila, independientemente del estatus que tuviera en su país. Conseguir papeles, trabajo, vivienda,acceso a los servicios públicos. Todo esto puede generar un alto índice de estrés.

– Riesgos para la integridad de la persona: comienzan en el propio viaje, sobre todo aquellos que viajan sin documentos y en manos de mafias. El propio viaje es un riesgo. Después está el riesgo a padecer malos tratos o abusos sexuales, a contraer enfermedades, estar malnutridos, etc.

Síntomas

1 -Deterioro físico: por malnutrición, falta de higiene, cansancio, no dormir bien, etc.

2 -Cambios en el estado de humor: irritabilidad y estados tanto de tristeza como de euforia.

3 – Ansiedad: permanente estado de tensión que provoca falta de apetito e insomnio.

4 – Sentimiento permanente de tristeza y llanto: depresión.

5 – Síntomas de confusión: fallos de memoria y desorientación temporal.

La vivencia prolongada de situaciones de estrés intensas, afectan a la personalidad del sujeto y a su homeostasis (equilibrio interno).

Tratamiento

El tratamiento pasa por una serie de pautas que no siempre son fáciles de llevar a cabo por estas personas, ya que carecen de los medios para procurárselo.

Entre ellas están consultar un psicólogo, un médico, o hacer cuatro comidas diarias. Ejercicio físico y técnicas de relajación. Por esto, el acceso a los servicios sociales del país que recibe es primordial. Es importante la comunicación con los seres queridos y el pensamiento positivo.

Fuente: Síndromes

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