Sociedad

Por qué el café es tan malo en Buenos Aires, la ciudad de las cafeterías más bellas

Diferentes expertos analizaron la bebida en Argentina

viernes 12 de abril de 2019 - 5:54 pm

Pocas ciudades del mundo tienen cafeterías en su lista de sitios turísticos. Buenos Aires es una de ellas.

Acá están Tortoni, La Biela y Las Violetas, entre un inmenso portafolio de hermosos espacios; llenos de leyendas, meseros carismáticos y techos altos, pisos dibujados y acabados tallados.

Son reliquias históricas de un país que ya no existe: la Argentina potencia de primera mitad del siglo XX.

Son de las cafeterías más lindas de América, pero en ellas el café es más bien regular.

Lo dice Flor Migliorisi, experta en café argentina: “Ni las cantidades de café y agua, ni los tiempos de extracción, ni la higiene de las máquinas son cuidadosamente tratados”.

Y coincide Sergio Mazzitelli, consultor en gastronomía porteño: “La falta de conocimientos culinarios y el oportunismo comercial han hecho una fusión que dio como resultado mucho de lo que conocemos actualmente en el rubro”.

Y este corresponsal, colombiano y riguroso consumidor de café, no los puede desmentir.

El café que se encuentra en las cafeterías más populares de Buenos Aires es amargo y necesita adición de azúcar o leche y acompañamiento de soda o agua para evitar escalofríos. Es, en una palabra, feo.

Un porteñismo

Argentina no es un gran consumidor de café: según cifras de la Cámara Argentina de Café, los argentinos toman un promedio de 1 kilo al año por persona, una cifra muy inferior a lo que ocurre en Brasil (6 kilos), Costa Rica (3,6 kilos) o Colombia (1,4 kilos).

El promedio mundial es de 4 kilos.

Pero Argentina no es lo mismo que Buenos Aires, donde la cultura de la yerba mate no monopoliza el menú de bebidas como sí ocurre en el resto del país.

Pero más que eso, lo que explica la paradoja de café malo en cafeterías hermosas, según los expertos consultados por BBC Mundo, es que allí esta bebida no es el motivo por el cual la gente las visita.

“El fin de venir acá no es tomar café, sino hacer un homenaje al pasado”, dice Migliorisi, sentada en una tradicional cafetería, mientras sorbe un café que no logra terminar.

Flor Migliorisi organiza “experiencias” por Aribnb alrededor del café en Buenos Aires. No es solo gastronomía, sino también cultura y política. Acá se le ve tomando café en copa en Öss Kaffe, en el barrio Belgrano.

A su lado hay varias mesas con personas solas que leen o miran al horizonte mientras acompañan su café con una media luna, la versión dulce y argentina del croissant. Suena un tango. Y en las paredes hay banderines de equipos de fútbol y fotos de personajes ilustres del pasado.

Migliorisi dedicó su tesis de ciencia política a la razón de ser de estas legendarias cafeterías.

En ella argumenta: “En las cafeterías el uso de la palabra, el encuentro con otras personas y la reflexión y deliberación informal de temas aleatorios pertenecientes al reino de lo público son las actividades más destacadas”.

Fuente: La Nación/BBC

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