Salud

Ocho motivos por lo que no es recomendable tomar agua helada

Qué sucede en nuestro organismo cuando la consumimos a muy baja temperatura

domingo 14 de abril de 2019 - 7:00 am

Si estás acostumbrado a ingerir agua helada deberías ser consciente de algunas de sus consecuencias para el cuerpo. Estos son ocho motivos por los que no se la recomienda:

1 - Mala digestión

Puede causar malestar estomacal, dando lugar a fuertes dolores abdominales, cortes de digestión y náuseas. Esto se debe a que las bajas temperaturas tienen un efecto antiinflamatorio y hacen que los vasos sanguíneos se contraigan.

Por ejemplo, en un tobillo lesionado, el hinchazón puede disminuir si se aplica frío en la zona, pero internamente, en órganos que entran en contacto con el líquido frío se produce un efecto indeseado. Es el caso del estómago, que con el frío se contrae y queda apretado, de modo que procesa los alimentos de manera ineficiente.

2 - Pérdida de energía

Se manifiesta en un agotamiento generalizado. Muchas personas beben agua fría con el objetivo de espabilarse y reactivarse, sin embargo este efecto estimulador es momentáneo y no es de gran ayuda.

El resultado final es todo lo contrario. Cuando el cuerpo detecta que hay un cambio de temperatura, producido en este caso por la ingesta de agua muy fría, tiende gastar energía para calentar dicho agua y devolver al organismo su equilibrio térmico.

3 - Irrita la garganta

¿Quién no ha sufrido una terrible congestión y presencia de mocos cuando en invierno la nariz está expuesta a bajas temperaturas? Esto se debe a que el cuerpo genera el moco como un humidificador natural para calentar y humedecer el aire antes de que llegue a los pulmones.

Por este motivo, cuando se ingiere agua muy fría también se corre un riesgo. Ésta arrasa con gran cantidad de la mucosidad producida y acumulada en las fosas nasales para proteger a los pulmones y además ocasiona dolor de garganta.

4 - Desacelera el ritmo cardíaco

Beber agua fría puede afectar a la médula espinal y a su cavidad corporal. Ante un cambio de temperatura repentino, el cuerpo se va a esforzar por trabajar rápido y equilibrar la temperatura general lo antes posible, pero es inevitable que estas bajas temperaturas afecten al sistema de circulación, incluyendo al nervio vago, encargado de controlar, entre otras cosas, la frecuencia cardíaca.

Es por esto, por lo que la llegada del frío al organismo puede retardar la reacción de dicho nervio y su aviso de respuesta ante la caída repentina de la temperatura.

5 - Obstaculiza la hidratación

El cuerpo tiende a calentar el líquido frío que llega antes de ser puesto a trabajar en la corriente de la sangre y el tracto digestivo, por lo que beber agua fría simplemente ralentiza el proceso de rehidratación del cuerpo.

6 - Bloquea el tránsito intestinal

El consumo de agua fría puede tener todo tipo de efectos no deseados en la digestión. Para algunas personas, puede producir diarreas, debido a que ante el esfuerzo por mantener la temperatura corporal, el organismo resulta demasiado agotado para digerir de manera eficiente y, simplemente, opta por expulsar la mayor parte del agua y los alimentos que ha ingerido.

Para otros, hace que los alimentos se solidifiquen y endurezcan, así que los deshechos se quedan acumulados en el intestino sin poder ser expulsados.

7 - Produce dolor de cabeza

El agua helada puede ocasionar una reacción desde la cabeza hasta la parte inferior del torso, ya que enfría muchos nervios sensibles de la columna vertebral.

Cuando esto ocurre, la columna vertebral envía el mensaje de enfriamiento hacia arriba, causando dolores de cabeza, escalofríos y malestar generalizado.

8 - Retiene la grasa

Hay un mito común que asegura que beber agua fría ayuda a perder peso, ya que ante el cambio de temperatura el cuerpo insiste en calentar dicho agua para mantener el equilibrio térmico. Como resultado, el cuerpo trabaja más y quema más calorías.

En sentido estricto, esto es cierto, pero resulta que las calorías quemadas se compensan con otras que se ganan con la misma situación.

Esto ocurre porque las bajas temperaturas hacen que las grasas del cuerpo de endurezcan y se congelen, por lo que estas grasas terminan siendo más difíciles de quemar o digerir.

Fuente: Rolloid

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