Especial cine

Nosotros, la nueva película de Peele, y su imprudente invitación a mirarnos en el espejo

Por: Alberto Ezequiel Fernández | Ilustrador: Seba Cestaro

 

Atención: Esta nota contiene algunos spoilers, aunque poco importantes.

Es un afroamericano increíblemente talentoso.
Nos hizo vibrar con cada uno de sus movimientos.
Su primera película fue un éxito.
Nació en Nueva York.
Se llama Jordan.

No, no es Michael Jordan. Es Jordan Peele.

Un pedazo de director que, aunque recién arranca, ya mostró condiciones para tomar un café con cualquier consagrado. Peele relegó su época de humorista y actor de reparto en series para dedicarse a guionar y dirigir películas de terror con un alto contenido socio-político. ¡Y menos mal que lo hizo!

Ya ganó el Oscar al mejor guion original con ¡Huye! (Get Out, 2018), su primera película. Y ya sé, algunos twitteros se quejarán de que los premios Oscar vienen muy vapuleados, pero no deja de ser un lujazo haber estado en la nómina para mejor película con un film de terror como Get Out.

¿De qué trata Nosotros (Us, 2019)?

Nosotros es su segunda película. También de terror, aunque más elíptica, humorística e introspectiva que la anterior. Esta segunda entrega es un tremendo espaldarazo para un género que desde hace algunos años no para de crecer. Lo mejor es que, en Nosotros, el miedo es medio. Y eso ya la hace interesante desde el vamos.

Celebro darles un recreo a las monjas que corretean por los pasillos y a los adolescentes mutilados en algún rincón de Massachusetts. Aprovechemos la ola y démosle una chance a los guiones que nos conmueven. No nos conformemos con un zombie saltando a cámara.

Vayamos a la película.

Adelaide (Lupita Nyong’o) es una joven afroamericana – el racismo es un tema recurrente en las películas de Peele – que sufrió de chica un trauma en una sala de espejos situada en un parque de diversiones en Santa Cruz, California. Ya de grande, con dos hijos y casada con Gabe (Winston Duke), vuelve a la fuerza al pueblo, donde la espera el reencuentro con aquel momento tétrico.

Los hechos coinciden con un fenómeno en el que una suerte de pseudo-hombres, que parecen ser clones o dobles de los humanos que habitan la tierra, empiezan a surgir de las profundidades y a perseguir a los ciudadanos. La familia de Adelaide no será la excepción.

Nosotros y la metáfora de los espejos

Hay muchas aristas para hablar de los mensajes que esconde a plena luz Nosotros: desde un nuevo gran rol protagónico de una mujer como cabeza de familia, el racismo o la alienación de los individuos de una sociedad, por citar algunos. A pesar de eso, el enfoque sobre el espejo y la introspección es el que más me llamó la atención.

Estos dobles o clones que aparecen son la excusa de Peele para hablarnos del concepto de espejo. ¿Cuántas veces, en el medio de la noche, pasás por al lado de un espejo y te asustás?, ¿y cuántas veces evitás mirarte en uno con terror a que aparezca algo detrás tuyo? ¿Y si tu reflejo parpadea cuando vos no?

El director de Us, Jordan Peele, en acción:

Muchas de estas preguntas fueron probablemente inspiración para la película.

El director juega con un casi apocalíptico concepto de espejo: uno que no siempre refleja la realidad. A veces, un espejo revela exactamente lo que nosotros queremos ver reflejado en él. Y, otras, nos devuelve realidades que desconocemos o reprimimos.

Y citando al gran Arthur Clarke, las dos opciones son aterradoras.

Nosotros hace alusión a metáforas sobre los espejos en varios momentos. Por ejemplo, el crítico de cine @criticoycitrico nos muestra en su Twitter esta escena:

Maravilloso.

Pero hay más: durante las casi dos horas de película, vamos a ver repetido el número 11 u 11:11. Desde un reloj que muestra esa hora, hasta un mendigo con un pasaje de la Biblia o la pequeña Adelaide pidiendo el premio Nº11 en un puesto del parque de diversiones. No es casualidad: el 11 muestra a una persona, frente a otra igual.

Ahora, ¿por qué es relevante este concepto de espejo? ¿qué nos quiere decir?

Los Doppelgängers: una oportunidad de conversar con nuestro reflejo

Entre otras virtudes, lo groso que logra la película es darnos la chance de imaginar cómo reaccionaríamos al interactuar con nuestro propio doble: un clon, alter-ego, o mejor dicho: un doppelgänger.

Sí, algo así como meme de Spiderman.

Los alemanes inventaron el término doppelgänger para describir una figura conceptual o mítica que duplica a un ser humano. Es un doble, que depende el entorno en el que se enfrasca el concepto, va mutando su significado.

En el ámbito cinematográfico y literario, estos dobles son generalmente entre fantasmagóricos y misteriosos: Dr Jekyll y Mr Hyde, Ávatar o El Club de la Pelea son algunas películas que lo emergen.

En Nosotros, Peele nos invita a través de ellos a hacer una introspección necesaria. Vivimos en un mundo al que le damos diferentes caras. Tenemos una en nuestro Instagram, otra en nuestro trabajo y otra con nuestra familia o amigos.

Pero cuando apagamos el celular, la tele o se apaga la pantalla del cine y nos vemos reflejados… ¿sabemos cuál de todas esas caras es la real?

Vayamos a un ejemplo concreto. Uno de los tantos.

Los algoritmos de las grandes plataformas digitales como Facebook, Netflix o Amazon también recurren a los llamados doppelgängers de usuarios. Estos vendrían a ser otros usuarios con gustos, intereses y actividades online similares a los nuestros. La información que brindan – y brindamos- es utilizada para hacernos llegar recomendaciones de contenido y publicidades a las que les damos más bola.

Esto prueba que el mito de que tenemos un doble idéntico en alguna parte del mundo es real (¡y es aterrador!). Hay una o más personas en algún rincón, viendo, buscando y consumiendo lo mismo que nosotros en internet. Y empresas usufructuándolos.

Nuestro doppelganger digital puede ser coreano, tailandés o sueco. Hombre, mujer o trans. Viejo o adolescente. Pervertido o inocente. Los monstruos digitales los encuentran para monitorear su actividad y cruzarla para sugerirnos contenido. Sin darnos cuenta, alimentamos a estos algoritmos todos los días con cada play en Netflix o búsqueda en Google.

Es en este contexto cuando el concepto de espejo o doppelgänger se transforma en uno de los grandes paradigmas de nuestra sociedad. Es un tema lo suficientemente relevante como para que Nosotros, la película de Peele, adquiera con cada fotograma un nuevo y elástico sentido.

El film toma a estos dobles que emergen dos roles bien definidos. En la película son los loquitos vestidos de rojo, los antihéroes, los villanos, los que exponen a sus clones del exterior a una nueva realidad. A un nuevo orden.

El segundo de los roles es el más polenta. Ellos tienen la ineludible responsabilidad de hacer que el espectador se ponga nervioso al preguntarse: ¿qué pasaría si me encuentro con mi propio doble? ¿lo podría lastimar o amar? ¿lo podría odiar o querer?

Nuestro espejo es el que nos juzga

Es probable que este ejercicio de reflexión que propone el director y guionista tenga como objetivo, aunque sea por lo que dure la película, hacernos cargo de nuestras decisiones y cómo impactan en lo que nos rodea.

Cuando nos miramos al espejo, ¿estamos conformes con lo que nos devuelve? ¿Podemos hacer algo más por nosotros, por la sociedad o por el de al lado?

La película nos llama a darnos una nueva mirada, más íntima. En definitiva, es nuestro espejo el que nos permite conversar con nosotros mismos. Es necesario poder vernos para poder juzgarnos.

¿No es groso ese poder de hablarnos, preguntarnos, apurarnos, para poder entender si lo que somos nos conforma? ¿O por qué sino los artistas se miran al espejo y se hablan para animarse cuando están por salir a escena?

En la película, el caso del personaje de Lupita Nyong’o – acaso el más complejo – es ejemplificador. Es este personaje el que desde el vamos genera una retórica que nos identifica. Este personaje es el que se hace todas las preguntas que nosotros queremos hacernos, con la salvedad de que también las contesta a su manera.

Es este personaje el que nos llena de culpas, dudas y reflexiones con las que inevitablemente nos volvemos a casa como pochoclos pegados en la ropa.

Peele es el nuevo gran agente transformador del terror

Vean Nosotros y llénense de preguntas. Tengan miedo, vayan con ganas de tener miedo. Esta nota no pretende extenderse en las cualidades técnicas de Peele. Los grandes maestros del suspenso y el terror harán lo suyo en ese aspecto. Esta nota celebra esta intención de generar polémica, consciencia e incomodidad a través del género.

Está lleno de películas históricas, biográficas, comedias, dramas, películas bélicas y hasta animadas que le dan con un caño al contexto socio-político americano y mundial: racismo, contaminación, guerras. Pero es justamente el terror, quizás de los géneros menos explotados, el que más nos deja experimentarlo en carne propia.

No es exagerado decir que Peele, debilidad de quién les escribe, se transformó con apenas dos películas en uno de los grandes exponentes del terror de este siglo. Trajo bajo el brazo una nueva primavera para las películas de género con un alto contenido social y psicológico.

Vean The Babadook de Jennifer Kent o The Witch de Robert Eggers para seguir con la sintonía.

Y no se olviden de mirarse en el espejo para dejarse sorprender por la inexactitud de su reflejo.

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