Alimentación

Precauciones a la hora de comprar fruta cortada y envasada

Si bien pueden ser una opción práctica, debemos estar atentos a ciertas cuestiones

lunes 8 de abril de 2019 - 7:22 am

El consumo de frutas y verduras ya peladas, cortadas y envasadas parece ser una buena opción para quienes buscan ser prácticos.

Lamentablemente, un estudio reciente ha determinado que este producto, en apariencia saludable, tiene un mayor riesgo de contaminación por salmonella, un género bacteriano que provoca en el individuo episodios de fiebre, dolor muscular, náuseas, vómitos o escalofríos, entre otros síntomas.

Las frutas y hortalizas pueden entrar en contacto con gérmenes patógenos en cualquier punto de su camino desde la huerta a la mesa. Las principales causas de esa contaminación durante la producción primaria son el uso de agua de deficiente calidad sanitaria, estiércol animal y desechos orgánicos, el contacto de los cultivos con animales o plagas, la falta de salud e higiene de los trabajadores o la contaminación química.

Sin embargo, la ruptura de la cadena de frío también se presenta como un factor clave en el tratamiento de los alimentos frescos. Esta situación puede generar, entre otros riesgos, el pardeamiento enzimático, es decir, una reacción de oxidación provocada por el corte al que están sometidas estas frutas, su exposición al aire o la disponibilidad del pH.

No importa si la pieza en cuestión es de buena calidad, el problema surge únicamente si se rompe la cadena de frío. Al igual que el factor microbiológico, muy sensible a la aparición de hongos y mohos, y cuya única solución es someter los alimentos a un estricto proceso de higiene y refrigeración desde su recolección. Si estos pasos no se cumplen hasta llegar al punto de venta, la fruta sufrirá una alteración que afectará finalmente al sabor, el aspecto y la composición del producto.

Cómo elegir la fruta envasada adecuada

– La cadena de frío es el factor más importante. La fruta preparada debe mantenerse a una temperatura media de 3 ºC.

– El envase debe estar en buenas condiciones. Evitá aquellos con golpes, magulladuras y abombamientos. Controlá la fecha de caducidad. Si está envasada de forma hermética, mucho mejor.

– En algunas ocasiones, la fruta aparece totalmente expuesta en recipientes de plástico para su consumo inmediato. Aunque parezca mucho más fresca, es imposible saber si la persona encargada de empaquetarla tiene la certificación de manipulación de alimentos. La salmonelosis puede aparecer también si la fruta no ha mantenido unos niveles de higiene adecuados.

– Aunque se recomienda un consumo inminente, si el cliente decide llevar la fruta a casa lo mejor es meterla en la heladera lo antes posible. Asimismo, en el momento de la comida, las manos deben estar totalmente limpias, al igual que los utensilios que se utilicen en el proceso.

– Si por algún motivo no se ingiere toda la fruta del envase, los restos deben ir a la basura sin contemplaciones. Esto se debe a que pierde las propiedades que le habían sido otorgadas en un entorno concreto. Una vez abierto el recipiente, otros agentes externos entran en contacto con el mismo, poniendo en peligro su seguridad y frescura.

– A la hora de elegir una pieza de fruta concreta, mejor que esta forme parte de la familia de los cítricos, pues el ácido que les caracteriza les proporciona una protección adicional a las bacterias. Por el contrario, variedades como la sandía, el melón, la manzana o banana carecen de dicho escudo.

Fuente: Alimente

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