Belleza

Siete tips para limpiar tus brochas de maquillaje

Cómo hacer para higienizarlas y extender su vida útil

sábado 6 de abril de 2019 - 7:12 am

Las brochas de maquillaje son buenas aliadas a la hora de aplicar la mayoría de rutinas de belleza pero para que cumplan su función a la perfección es necesario cuidar su estado y limpiarlas con regularidad.

El momento de cambiarlas es cuando las cerdas se debilitan y empiezan a caerse. Si queda producto en ellas puede apelmazarse o secarse en las cerdas, por lo que pierden flexibilidad o admiten menos producto, con lo que de forma paulatina la brocha reduce su eficacia.

A continuación, ocho tips a tener en cuenta para limpiarlas de forma correcta:

– Limpiá las brochas cada pocas semanas: las que usás para aplicar productos líquidos o en crema como la base de maquillaje, corrector o iluminador deben lavarse más frecuentemente porque tienden a acumularse en las cerdas. Si las utilizás muy seguido es mejor hacerlo una vez por semana.

– Las brochas de polvo se limpian una vez al mes: esto incluye las sombras de ojos o los polvos bronceadores. Por un lado, cuidás las herramientas y por el otro evitás que los colores se mezclen en las cerdas, donde si se acumula producto pueden perder movimiento, suavidad y flexibilidad.

– Usá un limpiador suave para las de fibra natural: para eliminar los restos de aceite, crema o polvo limpialas con shampoo normal con agua templada con delicadeza. No presiones la cabeza de la brocha hacia abajo porque podrían romperse las fibras más cortas y frágiles.

– Para las brochas sintéticas podés aplicar algún limpiador más potente: realizar un buen lavado para poder eliminar todos los restos de producto. No debés preocuparte tanto de la integridad de las cedras.

– Otro producto que podés usar es un limpiador facial: este es el truco secreto de Mario Dedivanovic, maquillador de confianza de Kim Kardashian, para lavar sus brochas y pinceles de maquillaje.

– Aprendé la técnica correcta para preservar la brocha: la mejor forma de lavarla es hacerlo en la palma de la mano. En el caso de las más grandes, masajeá las cerdas con la cabeza de la brocha mirando hacia abajo y para las pequeñas, poné un poco de limpiador en la palma de la mano y frotá suavemente con cuidado de no doblar la base de las cerdas. Luego, aclará abundantemente hasta que el agua salga limpia.

– Secá las brochas boca abajo: una vez estén limpias, envolvelas en papel de cocina y apretá despacio. La base de metal de la misma debe estar siempre seca porque si se queda húmeda puede hacer que las cerdas se despeguen del pegamento.

Fuente: Con Bienestar

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