Salud

Autismo en niños: ocho señales que no se deberían ignorar

Algunas actitudes a las que los mayores tienen que estar alerta

viernes 5 de abril de 2019 - 7:49 am

El trastorno del espectro autista (TEA) aparece comúnmente en los primeros años de vida. Antes se creía que era un trastorno infantil; ahora se sabe que la condición acompaña a las personas durante toda la vida. Diagnosticar el autismo de manera temprana es crucial para el desarrollo del niño a largo plazo.

A continuación, ocho signos del autismo en los chicos. Solo por que tu hijo los tenga no significa que padezca este trastorno. Sin embargo, cuanto más frecuentemente se repitan estos comportamientos, más deberías preocuparte por conseguir un diagnóstico.

1. Aletear las manos

La mayoría de los niños tiene este comportamiento durante los primeros años de vida. Hasta los tres años, hacerlo de manera repetitiva es normal. Los que tengan TEA seguirán repitiendo esta conducta más allá de ese umbral.

Esta es una forma de autoestimulación, un tipo de conducta que los autistas realizan cuando hay demasiada estimulación sensitiva en el entorno. Como resultado, se concentran en una sola sensación. Hay muchas más de estas conductas, e incluyen estímulos visuales, táctiles, sonoros, de movimiento, entre otros.

2. Golpear su cabeza

Como forma de autoestimulación, pueden participar en una conducta repetitiva más dañina: golpear su cabeza contra superficies. Para frenar este comportamiento, es útil distraerlos con algún otro estímulo. La mayoría de las veces es necesario retirarlos de la situación inmediatamente, por más que protesten, porque pueden llegar a golpearse muy fuerte. Algunas personas se ven obligadas a comprar cascos para sus niños por esta razón.

3. Berrinches sin razón

La diferencia con un capricho común está en que los autistas suelen hacer berrinches no porque quieran algo, sino por la sobrecarga de estímulos que suelen sufrir en lugares públicos.

Si se le da lo que quiere, no dejará de llorar ni patalear, y ese es el signo ante el cual los padres deben estar atentos. No es recomendable rendirse ante las protestas de un niño, salvo en casos aislados, en los que la reacción puede resultar informativa. Estos berrinches pueden durar horas.

4. Falta de respuesta

Cualquier niño ignora a sus padres de vez en cuando, pero aquellos con TEA no lo hacen conscientemente, sino que se puede notar que están en su propio mundo. A veces, esta señal lleva a los padres a creer que tiene problemas de audición, pero, en niños autistas, tiene más que ver con estar distraído, retraído, que con no escuchar. Los autistas escuchan demasiado y les es difícil filtrar los sonidos para diferenciarlos.

5. Agresividad extrema

Todos los niños se pelean entre sí o con sus padres, de maneras violentas, en determinados momentos. Los autistas suelen hacerlo como si lo estuvieran disfrutando. Incluso pueden agredirse a sí mismos.

Pueden agredirse a sí mismos o comportarse agresivamente, con adultos o con otros niños, por las siguientes causas:

– No entienden lo que está pasando a su alrededor (las señales no verbales de otros);

– No pueden comunicar sus deseos o necesidades;

– Están muy ansiosos o tensos;

– Tienen la necesidad de estimularse a sí mismos, debido a una sobrecarga sensorial;

– Quieren escapar de situaciones o actividades estresantes para ellos.

6. Obsesión con objetos

Una obsesión común es verter líquidos de un vaso a otro. A todos los niños les gusta jugar con líquidos, pero en autistas esto puede convertirse en una obsesión, llegando a durar horas, dependiendo de la gravedad de la condición.

Hay una diferencia esencial, y es que los autistas están en su propio mundo, en lugar de estar intentando llamar la atención con el juego.

7. Evitar mirar a los ojos

Uno de los signos más conocidos es el de evitar el contacto visual. Cada persona autista tiene razones distintas para evitarlo. Usualmente esto persiste toda la vida, incluso en la adultez.

8. Falta de comunicación y lenguaje

Si tu niño está usando pocas palabras a la edad de tres años o más, esto puede ser un signo de autismo. La falta de habla no necesariamente está presente en todos los autistas, pero eso no significa que sepan comunicarse. Muchas veces repiten constantemente la misma palabra o la misma frase por mucho tiempo, no porque la estén aprendiendo, sino “como un disco rayado”.

Fuente: Vix

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