Racing campeón

Lisandro López fue el mejor del campeonato y el fútbol saldó una deuda con él

El capitán se convirtió en el gran emblema del equipo de Eduardo Coudet. Liderazgo, vigencia y aporte goleador, tres claves que contribuyeron a la consagración del título

domingo 31 de marzo de 2019 - 9:10 pm

Por Santiago Caruso (@Santiago_Caruso)

Racing Club es el nuevo campeón del fútbol argentino y todo se debe a la enorme figura de Lisandro López. El delantero no sólo convirtió la cifra de 17 goles, con la que encabeza con tranquilidad la tabla de goleadores, sino que se transformó en el líder futbolístico producto de su influencia en el grupo y de un rendimiento superlativo aún a sus 36 años de edad.

Su papel dentro de la cancha no sólo se limitó a transformarse en el máximo anotador del campeonato; cuando el equipo careció de volumen de juego ahí estuvo él para tirarse unos metros más atrás, hacerse el conductor y darle un destino seguro a cada pelota que tocó.

La Academia registró un total de 42 goles a favor en el torneo y pese a que fue el autor de varios, también resultó protagonista de muchos otros. La experiencia le permitió reconocer cuando un compañero estaba mejor posicionado y en distintas oportunidades se vistió de asistidor. Un claro ejemplo se vio en el clásico contra Independiente, con el agónico tanto de Matías Zaracho luego del pase de Lisandro.

Afuera del rectángulo, los dirigidos por Eduardo Coudet debieron afrontar momentos de turbulencias durante el trayecto que significó el camino hacia el título. La figura del capitán transmitió tranquilidad con aquella conferencia de prensa posterior a la eliminación de Copa Libertadores frente a River, pero a su vez asumió el contundente compromiso de ser campeón.

Con semejante líder comprometido y obsesionado ante la posibilidad de alzarse con el título, las cosas suceden de manera más sencilla. El grupo encontró la unidad y se consolidó a base de buenos rendimientos y victorias, con los cañones apuntados a un mismo destino. Ningún conflicto interno, como puede ser el apartamiento de una estrella del plantel, logró desviar el foco del objetivo. El abrazo a Eduardo Coudet en el duelo con Godoy Cruz fue un símbolo de ello.

En el primer tramo del campeonato le tocó compartir dupla de ataque con Jonatan Cristaldo y se acopló a la perfección. Tal fue la conexión, que el Churry contribuyó con goles importantes y al entrenador le costó sacarlo de los titulares una vez que llegó Darío Cvitanich a la institución.

Con el ex Banfield afianzado en el once inicial, la relación de ambos en ofensiva surgió con la naturalidad propia de dos compañeros que se conocieron toda la vida. Si bien la categoría de Cvitanich hizo que no le pese vestir una camiseta como la albiceleste, mucho tuvo que ver Licha con su adaptación en el vestuario y en el campo.

Su espíritu motivó al resto de sus compañeros con el ejemplo, en cada partido y entrenamiento. Ser testigo de semejante despliegue en un jugador que disputa sus últimas temporadas en condición de profesional, te obliga a doblegar los esfuerzos. El famoso “Racing Positivo” se vio reflejado al pie de la letra y López fue la bandera de dicha insignia.

A su destacada carrera deportiva le faltaba la frutilla del postre, eso que anheló durante tanto tiempo y que consiguió de manera inobjetable: ganar un campeonato con el club que lo vio nacer. Sin dudas una vieja deuda que Lisandro López tenía consigo mismo pero que el fútbol logró saldar con él. A esta altura puede disfrutar tranquilo, gracias a su figura Racing se consagró.

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