Racing campeón

Racing Club, crónica de un gran campeón

La Academia dio cátedra de cómo pelear el campeonato y se consagró de la mano de Lisandro y el Chacho

domingo 31 de marzo de 2019 - 8:43 pm

Justo campeón. Racing Club coronó una enorme campaña de la mano de Eduardo Coudet. Empezó el torneo con un fútbol de alto vuelo y de a poco fue consolidando un funcionamiento colectivo que le dio frutos a lo largo de los meses. Con el correr de los partidos, perdió un poco la agresividad ofensiva que lo caracterizó de arranque y se volvió un tanto más conservador ante la presión de conseguir el título, pero supo conseguir los resultados pese a no jugar siempre de la mejor manera.

La temporada comenzó con un duro golpe que River le propinó al eliminarlo de la Copa Libertadores en octavos de final, pero a partir de allí, el equipo apuntó todos sus cañones al campeonato, agarró la punta en la cuarta fecha y no la soltó nunca más. Con Lisandro López como gran bandera, figura y goleador, el vestuario académico se unió para cumplirle el sueño al ídolo.

El Chacho demostró su maduración como DT y supo mutar sus ideas según lo que semana a semana le pedían los encuentros, algo que lo había complicado en su anteriores experiencias a la hora de cerrar un trofeo con Rosario Central. Inteligente, se apoyó en los referentes, encontró variantes cuando las necesitó y, luego de darle reiteradas chances a Ricardo Centurión, lo apartó del plantel para que el foco solo esté puesto en el conjunto. Manejó el clima con la prensa y con los hinchas como pocos.

Quizá lo más importante estuvo en saber mantener la primera posición ante un fantástico rival como Defensa y Justicia, que pese a la juventud de sus jugadores y a su falta de currículum en las grandes citas, no le perdió pisada hasta el final. El cuadro académico demostró el carácter que debe tener un club grande y se levantó de otras duras caídas como el 2-3 ante San Martín de Tucumán o el 0-2 nuevamente ante el Millonario, reafirmándo su compromiso y alejando los fantasmas del pasado, para coronar con 56 puntos en 24 cotejos (uno de los promedios de unidades más grandes de la historia) y una diferencia de gol abrumadora, siendo el que más goles realizó (42) y al que menos le hicieron (15).

Un elenco construido de atrás para adelante. Gabriel Arias fue de menor a mayor y se elevó como uno de los mejores arqueros del fútbol argentino; Renzo Saravia se convirtió en un jugador de selección, Leonardo Sigali y Alejandro Donatti le dieron serenidad en defensa a todo el pueblo racinguista (incluso Lucas Orban, que se había ganado el puesto hasta su lesión) y entre Eugenio Mena y Alexis Soto alternaron más buenas que malas por la banda izquierda.

En el medio estuvo el relojito de la cancha, el jugador infaltable en toda la temporada que -extrañamente y como reafirmación de la preponderancia de lo táctico- faltó el último juego. Marcelo Díaz brindó toda su experiencia y buen pie para manejar los hilos de una orquesta, que anduvo bien siempre que sonó en su sintonía. 

Nery Domínguez otorgó un poco de orden tirándose atrás, y acoplándose al chileno o a su tocayo Cardozo permitió que Augusto Solari, Matías Zaracho y/o Guillermo Fernández pisaran el área cada vez que la jugada lo pedía y sean una carta ganadora más para los de celeste y blanco. Arriba, Jonathan Cristaldo fue de gran ayuda en su momento, pero tuvo que cederle el lugar a un Darío Cvitanich que llegó en el verano, se puso la camiseta y desparramó toda su calidad como si la hubiese usado la vida entera.

Párrafo aparte para Licha. Poco se puede decir que no esté a la vista del mejor jugador de la Superliga. Su fabulosa marca de 17 goles en 23 compromisos no alcanza para graficarlo, ya que además fue entrega física, carácter y templanza, y el liderazgo que todo campeón precisa tener. No por nada, el canto de la gente siempre fue: “Que de la mano, de Licha López, todos la vuelta vamos a dar”. Finalmente, logró poner su sello en la historia del club de sus amores.

La entidad de Avellaneda llegó así a su decimoctavo campeonato nacional, el segundo en menos de seis años y el tercero del siglo XXI. En la tabla general de trofeos, Racing gritó campeón por vez número 36 y es el cuarto cuadro más laureado del país.

 

 

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