Salud

Calvicie: cómo debemos cuidar esa zona

A pesar de que se haya caído el pelo, algunos problemas propios del cabello persisten

sábado 30 de marzo de 2019 - 7:04 am

Cuando la calvicie se hace protagonista, muchos optan por llevar el pelo rapado o incluso afeitado y la manera más segura de hacerlo es raparlo con máquinas especializadas. Éstas permiten elegir el tamaño deseado, al contrario de las máquinas de afeitar. Pero se debe prestar atención a diversos aspectos para evitar posibles alteraciones y daños en la piel.

Es fundamental utilizar crema o gel de afeitar para que la cuchilla se deslice suavemente por la superficie de la cabeza y se minimice la posibilidad de sufrir algún corte. Inmediatamente después es recomendable hidratar la zona, ya que el afeitado siempre deja la piel seca.

Uno de los problemas más recurrentes es la foliculitis. En otras zonas pilosas, como la barba, la dirección del afeitado tiene relevancia por el riesgo de pseudofoliculitis. En el cuero cabelludo esto es mucho más importante. Hay que ser lo más higiénico posible durante el procedimiento y, en el caso de aparecer alguna foliculitis tras el afeitado, es recomendable utilizar antisépticos locales.

La higiene diaria es una rutina importante en la que se cometen errores. Uno común es lavarse únicamente con agua, lo cual termina provocando la acumulación de detritus en el cuero cabelludo. Se debe lavar la zona diariamente y frotarla con un producto detergente (gel o shampoo). Es mejor emplear productos para el lavado del pelo suaves, porque son los mejores para el cuidado del cuero cabelludo. Aunque también existen productos específicos para ello.

Algunos de los problemas capilares persisten independientemente de si hay pelo o no. Quienes solían tener el cabello seco también tienen el cuero cabelludo seco y deshidratado, en este caso hay que emplear lociones y cremas con mayor nivel de hidratación.

Si tenía el cabello graso, seguirá teniendo un cuero cabelludo que genere grasa en exceso. Ésta es la razón por la que hay personas calvas que tienen brillos en la cabeza. Para evitarlo, se pueden emplear shampoos para cabello graso, mascarillas purificantes y cremas hidratantes libres de aceites.

La producción de sebo local por las unidades pilosebáceas favorecen la aparición de patologías infecciosas e inflamatorias. Con la desaparición del cabello, disminuye el riesgo de padecer alteraciones como la dermatitis seborreica o caspa debido a cambios en la temperatura, la humedad, el pH y el sebo. No obstante, aumenta el riesgo de aparición de queratosis actínicas y otras lesiones costrosas.

La cabeza es una zona que recibe directamente la radiación solar y supone una de las partes del cuerpo en que los varones suelen presentar más cánceres cutáneos, junto a las orejas y la nariz. Por ello, se debe utilizar protector solar de manera rutinaria y durante todo el año.

Fuente: Todo Dermo

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