Televisión

Hora 25: cómo inició el nuevo programa de Jorge Lanata

El periodista debutó con la versión televisiva del exitoso ciclo que hizo en los '90 en radio entrevistándose a sí mismo frente a un espejo

martes 26 de marzo de 2019 - 9:30 am

El periodista Jorge Lanata volvió a la televisión con su programa “Hora 25”, que se emite por TN. Esta es una nueva versión de un programa que hacía en los ’90 en la radio Rock & Pop.

Según contó el periodista, el eje de su nuevo programa será el de entrevistar a personas que no tienen que ver con la política, desatendiendo la coyuntura de un año marcado por las elecciones presidenciales.

En la primera edición, decidió hacer un “autoreportaje” y dijo que quisiera elegir quién lo ve. “Tampoco soy el payaso que anima tu fiestita”, sentenció.

Al comienzo de la emisión, Lanata viajó al pasado y contó cómo era el ciclo original Hora 25, en la época dorada de la Rock and Pop en la que compartía grilla con Mario Pergolini, el Ruso Verea y Bobby Flores.

A continuación, algunas de las frases más destacadas del programa:

“Tuve una vida marcada por las enfermedades. Hace 15 días estuve mal, realmente. No saben qué tuve. Creen que era un virus, pero no es seguro. Estuve cuatro días en los que no me podían despertar. Pero no siento que una enfermedad sea mi culpa. Con una enfermedad tomás conciencia de que sos mortal. No hay mayor distancia de la separa la mano del enfermo de la mesa de luz: está muy lejos, no podés llegar. ¿Pero es tu culpa? No”.

“Tomé drogas 10 años. Dejé de tomarlas por decisión propia. No es fácil; lo pude hacer. ¿Por qué me avergonzaría haberlo hecho? No estoy diciendo: “Chicos, droguensé”. Nada que ver. Si pueden, evítenlo. Pero, ¿cómo avergonzarme de algo que me pasó, que tiene que ver conmigo? Y sí: entre cuatro me tenían que agarrar porque no dejaba que me pusieran las vías para los antibióticos. Esa era mi verdad en ese momento”.

“Tengo 58 años y estoy muy distinto a cuando tenía 20. Gracias a Dios. Soy más inteligente, escribo mejor, me animo a más cosas que cuando tenía 20. Y estoy más viejo. Si fuera el mismo, sería un pobre pibe porque quiere decir que todos estos años los hubiera vivido al pedo, sin haber aprendido nada. Siento que no estoy igual”.

“A los 56 años me enteré que era adoptado. Es un momento raro para enterarse: es más normal enterarte cuando sos chico. Cuando ya sabés quién sos, ¿para qué querés saber de dónde venís? Y lo primero que pensás es que te mintieron. Pensé durante mucho tiempo: ¿Los busco?. Y entendí que no necesitaba hacerlo”.

“Cuando yo era chico, mi mamá, que no era mi mamá biológica, Angélica, tuvo un tumor cerebral y le quedó paralizado el lado derecho del cuerpo. Podía entender palabras, pero no armarlas. Sólo podía responder ‘sí’ o ‘no’. Vengo de una familia de clase media baja, de Sarandí. No tuve bibliotecas en mi casa (…) En mi casa no festejábamos los cumpleaños porque decíamos que íbamos a festejar cuando mi mamá se curara. Y no se curó”.

“En la Argentina, la política está mal, muy enferma. La izquierda es miserable: hay cuatro y tienen ocho partidos; se dividen por algo que nunca van a tener. Y la derecha es cruel: es el tipo de Barrio Norte que pasa al lado de un desarropado y no lo ve; y si lo viera, no le importa. De eso estamos formados.

“La gente vive llena de miedo a que le vaya mal. La mayoría, por miedo a fracasar, no triunfa. Yo tenía ganas de hacer un programa. Quiero ser lo que soy. No hay un fin oculto o posterior”, cerró.

“La verdad es liberadora, en cualquier caso. La gente se droga porque el mundo duele, y hay gente más débil que otra y toma drogas para acolchonarse. Pero no sirve, porque uno no se acolchona, aunque crea que sí”.

“A veces, cuando llama alguien y dice una pelotudez, me gustaría elegir a quién me ve. Porque yo tampoco soy el payaso que anima tu fiestita. Entonces, ¿por qué me tengo que bancar cualquier forrada? Y así como vos elegís y estás viendo este programa, a mí me encantaría elegir quién me ve. Pero no se puede. Hay hijos de puta que no me importan que me vean. Los tolero, convivo, los soporto, pero no los quiero”.

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