Salud

Calcificaciones en las mamas: a qué prestar atención

Si bien en sí mismas no son peligrosas en algunas ocasiones pueden ser un signo de que algo no anda bien

domingo 24 de marzo de 2019 - 7:16 am

Las calcificaciones mamarias en particular son depósitos diminutos de calcio en el tejido de las mamas, que se observan en la mamografía como pequeños puntos blancos. No se palpan al tacto ni causan molestias.

En sí mismas no son peligrosas y la mayoría de las veces reflejan una causa benigna, pero en algunas ocasiones pueden ser un signo de cáncer de mama y el médico decidirá si es necesario solicitar otros estudios.

Los cambios que se producen en los tejidos mamarios a lo largo de la vida de la mujer pueden tener relación con, por ejemplo, la secreción láctea que puede generar calcificaciones durante la lactancia en mujeres más jóvenes, mientras que después de los 50 años, las calcificaciones pueden relacionarse con envejecimiento de los tejidos, quistes de mama, calcificaciones vasculares, etc.

Las causas pueden incluir:

– depósitos de calcio en las arterias dentro de las mamas

– alguna lesión antigua

– infección en el tejido mamario

– quistes o tumores no cancerosos (benignos)

Los polvos, desodorantes o cremas aplicados sobre la piel pueden generar imágenes similares a las calcificaciones; por eso se recomienda no colocarse ningún producto de belleza antes de realizar una mamografía o ecografía.

¿Cuándo son sospechosas?

Para valorarlo, el médico toma en cuenta varios aspectos de las imágenes obtenidas en el estudio: el tamaño de las calcificaciones, su forma, localización y distribución, y si permanecen sin cambios con el tiempo.

Las llamadas macrocalcificaciones son muy comunes en la edad adulta. Son más grandes (más de 2 milímetros), redondeadas y suelen observarse como puntos blancos en la mamografía. Las grandes, homogéneas, separadas entre sí suelen ser benignas y es probable que no se requiera hacer ningún otro estudio. Las microcalcificaciones corresponden a depósitos diminutos de calcio y según su apariencia en la mamografía, los antecedentes personales y familiares, puede necesitarse control más frecuente (mamografía cada 6 meses) u otro estudio.

Fuente: Con Bienestar

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