Caso Nahir Galarza

El extraño comportamiento de Nahir: "Dormimos por turnos para cuidarnos de ella"

Una ex policía y compañera de pabellón denunciada por la joven por presunto "abuso y acoso sexual" respondió con una carta a las autoridades penitenciarias negando los hechos y contando detalles escabrosos de su estadía con Galarza

viernes 22 de marzo de 2019 - 12:32 pm

La semana pasada, Nahir Galarza, condenada a prisión perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, denunció que sufrió "abusos y acoso sexual" en la cárcel por parte de una compañera de pabellón. La acusada es la ex policía Ludmila Soto, quien cumple una condena de ocho años de prisión efectiva desde el 2015, tras ser hallada, junto a otros uniformados, como autora material penalmente responsable de los delitos de torturas, privación de la libertad con abuso funcional, vejaciones en actos de servicio y apremios ilegales contra dos menores en 2012 en Rosario del Tala.

En una reciente entrevista con Mariana Fabbiani, Nahir dio detalles de su denuncia: "Tengo problemas con ella porque, desde hace rato, esta chica que es lesbiana, es policía y durante mucho tiempo estuvo atrás mío. Al principio yo pensé que era jodiendo porque teníamos una relación de amigas".

Sin embargo, tanto la acusada como una compañera de ambas en el penal, desmintieron la versión de Nahir. Por un lado, Soto pidió ser trasladada a otro pabellón para no compartir los días con la joven y explicó que las acusaciones de Nahir responden a un intento de que la trasladen a otra cárcel para escapar. Esta versión luego fue confirmada por otra carta remitida a las autoridades por parte de  Griselda Bordeira, compañera de ambas en el pabellón N°9 de la cárcel de mujeres de Paraná (UPN°6).

Además de rechazar las acusaciones de Nahir contra su compañera y reconocer que ambas tenían buena relación dentro de la cárcel, Bordeira dio detalles escalofriantes de la convivencia con la adolescente y confirmó que la misma tendría planea de cambiarse de penal para escapar y que amenazó con matarla.

"Es de conocimiento de las autoridades del Servicio Penitenciario y de la Justicia mis diferencias con Galarza, sobre todo, en el poco apego a la vida, al confesar su intención de atentar contra mi vida al manifestarme que debía temer de 'no despertar nunca más", agregó Bordeira.

Además, en su carta enviada a las autoridades del penal, Bordeira contó que Nahir Galarza fuma marihuana en el pabellón: "La presencia de estupefacientes, marihuana, en el pabellón, ante la reacción del resto Galarza se responsabilizó de la tenencia; esa situación llevó a que denunciáramos ante las autoridades a quien comercializaba y actuaba de proveedor. La interna tomó conocimiento de nuestra denuncia y, como represalia, nos amenazó de atentar contra nuestra integridad física", aseguró.

Pero los detalles más extraños llegaron con el relato de Soto -la acusada por Nahir- quien describió lo que ocurriría por las noches en el lugar. "Temo por mi salud psíquica, ya que no descanso lo necesario por temor a que ocurra una situación en horas de la noche, ya que Nahir no duerme, deambula por el pabellón en actitudes extrañas, como pararse sobre muebles, permaneciendo inmóvil, observando un punto fijo por largo tiempo en la oscuridad o permanece inmóvil observándonos mientras dormimos, situación que informamos al Servicio Penitenciario. Ante la falta de respuestas, acordamos con las restantes internas dormir por turnos como una especie de guardia, para cuidarnos entre nosotras", explicó.

Y siguió: "Temo por mi integridad física y por futuras represalias por la denuncia que consta en acta en esta institución acerca de la compra y consumo de estupefacientes por parte de la interna Galarza, y si bien debo reconocer que tenía conocimiento y no di aviso a las autoridades cuando tomé conciencia de la situación y el riesgo para las otras internas, lo hablé con el resto del pabellón y automáticamente lo denuncié".

"Pero mucho más temo porque creo convertirme en un instrumento para lograr sus objetivos, ya que en reiteradas oportunidades, cuando la relación de compañerismo existía, me comentó que se encontraba arrepentida de no haber sido alojada en la unidad penal de Gualeguaychú, y solía decirme que en esta Unidad Penal (por la de Paraná) era difícil escaparse, que ella, de no revertirse su condena, no permanecería 35 años y que lo tenía conversado con su padre. Temo ser herramienta de su propósito", indica Soto en la nota presentada ante las autoridades del penal, publicada por el diario La Nación.

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