Cuadernos de la Corrupción

Bonadio aceptó como arrepentido al ex contador de los Kirchner, Víctor Manzanares

Con la homologación del juez, sus revelaciones podrán ser utilizadas judicialmente; Manzanares contó cómo manejó millones de dólares del matrimonio presidencial junto al ex secretario Daniel Muñoz

jueves 21 de marzo de 2019 - 3:34 pm

El juez federal Claudio Bonadio aceptó hoy como arrepentido en la “Causa de los Cuadernos” al ex contador de la familia Kirchner, Víctor Manzanares, quien había reconocido ante la Justicia haber sido cómplice del ex presidente Néstor Kirchner y de su ex secretario privado, Daniel Muñoz, en el manejo y lavado de millones de dólares provenientes del Estado.

Manzanares se encuentra detenido. En las últimas semanas decidió hablar y contó cómo manipuló un peritaje para sobreseer al matrimonio presidencial en una causa donde ambos eran invetsigados por enriquecimiento ilícito.

Ante la Justicia, Manzanares también contó cómo Daniel Muñoz lo acercó a la operatoria de manejar millones de dólares y euros en efectivo. Sobre este punto, Infobae publicó parte del testimonio ante la Justicia: “En 2003 mientras esperaba para ser atendido por el Dr. Kirchner, me lo encuentro a Daniel Muñoz en Casa Rosada. En esa ocasión, me pidió si podía hacerle la Declaración Jurada, lo que decido hacerlo ad honorem, en razón de la situación de amistad que antes nos había unido. En 2005 vuelvo a encontrarlo en Río Gallegos. Él me pidió encontrarnos. Cuando llego a ese lugar, él estaba ya estacionado con Roberto Sosa, quien también había sido secretario de Kirchner. Me pide si le puedo guardar por unos días unos bolsos y mochilas, por razones de seguridad. Según me refiere en el lugar donde estaban guardados esos bolsos alguien había ingresado a robar y por ese motivo me pide que los guarde en un lugar seguro”.

Y continuó: “Empezamos a traspasar los bolsos y mochilas a mi camioneta. Eran aproximadamente entre unos 15 y 20 bolsos y mochilas. Yo ingenuamente le pregunto qué es, aunque suponía de que se trataba, y él me responde ‘plata, Polo… ¿que va a ser?’. Yo quedé asombrado y él me preguntó si quería trabajar con él. Ese trabajo al que me estaba ofreciendo ingresar, que me di cuenta que era ilícito, me tentó. Le dije que si podía pensarlo y él me respondió ‘el tren pasa una sola vez’. Cargué los bolsos y me los llevé a mi casa en un momento en que no había nadie. Guardé los bolsos y las mochilas en el entretecho de mi casa y los mantuve allí hasta que me los volvió a pedir Daniel. Los bolsos tenían candado, Daniel me dio las llaves, pero no estaban las de todos los bolsos. Me dijo que aquellos que no tenían llave, rompa los candados. Había entre 20 y 30 millones de dólares en total, en billetes de dólares y euros. Hay cuestiones en la vida que son obvias para un contador. Sabía que podía estar lavando dinero, pero al día siguiente le contesté que sí, que quería el trabajo”.

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