Política

Revelan polémica opinión de Evita sobre el feminismo: “No era tan fea como para ocupar un rol así”

La historiadora Luciana Sabina recordó lo que la "Jefa Espiritual de la Nación" expuso en el libro "La Razón de mi vida: "¿No ven que quieren ser hombres?"

lunes 18 de marzo de 2019 - 12:21 pm

En 1951, la por entonces primera dama Eva Perón publicó “La Razón de mi Vida” donde exponía parte de su vida y realizaba un manifiesto sobre un “deber ser” peronista.

Un año más tarde, el Congreso de la Nación definió que la lectura del libro sería obligatoria en todas las escuelas públicas del país. Esta decisión se mantendría hasta que en 1956 el decreto ley 4161, firmado por el dictador Pedro Eugenio Aramburu, prohibió la difusión del mismo y penó con seis años o más a de prisión a quien nombrara a Juan Domingo Perón o a Evita.

Muchas ideas que impulsaban Eva y Juan Domingo Perón en el libro quedan, a la luz del presente, descatualizadas. Según rescató esta semana la historiadora Luciana Sabina en una columna publicada en Los Andes, en las páginas de “La Razón de mi Vida” hay muchas críticas al movimiento feminista.

Sorprende leer la siguiente expresión por parte de la por entonces presidenta del Partido Peronista Femenino: “¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas?”.

En otro tramo del capítulo llamado “El paso de lo sublime a lo ridículo”, la Jefa Espiritual de la Nación, comenta: “Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte como para ocupar un puesto así… que, por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo… mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres”.

Y agrega: “Parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres”.

Además, explica que quien tampoco quería al movimiento feminista argentino era el por entonces presidente Perón: “Un día el General [Perón] me dio la explicación que yo necesitaba. ‘¿No ves que ellas han errado el camino? Quieren ser hombres. Es como para salvar a los obreros yo los hubiese querido ser oligarca. No ves que esa clase de ‘feministas’ reniega de la mujer'”.

Evita también criticó la estética de las integrantes del feminismo argentino de entonces: “Algunas ni siquiera se pintan…porque eso, según ellas es propio de mujeres. ¿No ves que quieren ser hombres? Y si lo que necesita el mundo es un movimiento político y social de mujeres… ¡qué poco va a ganar el mundo si las mujeres quieren salvarlo imitándonos a los hombres! Nosotros ya hemos hecho solos, demasiadas cosas raras y hemos embrollado todo, de tal manera, que no sé si se podrá arreglar de nuevo al mundo. Tal vez la mujer pueda salvarnos a condición de que no nos imite.’Yo recuerdo bien aquella lección del General. Nunca me pareció tan claro y tan luminoso su pensamiento”.

Luego insistió con la idea de que las integrantes del movimiento feminista querían “ser hombres”: “Eso era lo que yo sentía. Sentía que el movimiento femenino en mi país y en todo el mundo tenía que cumplir una función sublime… y todo cuanto yo conocía del feminismo me parecía ridículo. Es que, no conducido por mujeres sino por ‘eso’ que aspirando a ser hombre dejaba de ser mujer ¡y no era nada!, el feminismo había dado el paso que va de lo sublime a lo ridículo. ¡Y ese es el paso que trato de no dar jamás!”.

Sobre el final del capítulo, ahonda: “Creían entonces que era una desgracia ser mujeres… Resentidas con las mujeres porque no querían dejar de serlo y resentidas con los hombres porque no las dejaban ser como ellos, las ‘feministas’, la inmensa mayoría de las feministas del mundo en cuanto me es conocido, constituían una rara especie de mujeres… ¡que no me pareció nunca mujer! Y yo no me sentía muy dispuesta a parecerme a ellas… que el día que me vi ante la posibilidad del camino “feminista” me dio un poco de miedo. ¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente?”.

COMENTARIOS