Política

Mientras Capitanich critica el “sesgo ideológico” del FMI, Kicillof viaja a Washington para solucionar el problema

El ministro de Economía, llegará el jueves a Washington para participar de la asamblea del FMI y reunirse con sus autoridades, luego del informe crítico hacia la Argentina que emitió el organismo. Desde el Gobierno se cuestionó su "sesgo ideológico"

miércoles 9 de abril de 2014 - 9:51 pm

El ministro de Economía, Axel Kicillof, llegará el jueves a Washington para participar de la asamblea conjunta del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y de las reuniones del G-20, acompañado por el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y por el secretario de Finanzas, Pablo López.

El FMI emitió el martes sus “Perspectivas Económicas Mundiales” en las que pronosticó un crecimiento del 0,5 por ciento para la Argentina este año y sostuvo que “se necesitan más cambios políticos significativos” en la economía.

El documento -que pone en un rango similar a la Argentina y Venezuela- expresa que existe un “alto grado de incertidumbre” y pronostica que la Argentina crecerá 0,5 por ciento este año, bastante por debajo de 2,3 por ciento promedio que tendrá la región, y un uno por ciento en 2015. [pullquote position=”right”]Mientras Capitanich critica el “sesgo ideológico” del FMI, Kicillof viaja a Washington para solucionar el problema[/pullquote]

Mientras el ministro buscará reunirse con autoridades del Fondo, a quien no la Argentina no le permite aplicar el capítulo IV de la Carta de ese organismo que establece una revisión anual de los principales indicadores económicos de sus países miembros, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich salió a cuestionar duramente a la entidad.

“El sesgo ideológico del FMI nunca ha cambiado; sus ajustes interminables que perjudican el desarrollo de los países”, enfatizó en su habitual conferencia de prensa en la Casa Rosada y añadió citando al político e intelectual peronista John William Cooke: El Fondo “promete primaveras irrenunciables que nunca llegan e inviernos implacables que nunca fallan”.

Capitanich criticó que las “recomendaciones” del FMI “han generado la peor crisis social, productiva, económica, fiscal y financiera de la historia de la Argentina” y advirtió que “su rol debería haber sido apoyar el proceso de restructuración voluntaria de deuda de la Argentina, pero por presión e imposición de banqueros y fondos buitres, no hizo absolutamente nada”.

“Pero afortunadamente Néstor Kirchner como presidente de la Nación tomó una decisión, que la ha continuado Cristina Kirchner, que es tener autonomía en las decisiones económicas; por lo tanto no le debemos un dólar al FMI”, destacó.
Sobre ello, agregó que “de esta manera, no puede (el FMI) condicionar el ejercicio de ninguna política económica, que tienda a garantizar la inclusión social, el crecimiento de la economía, la generación de empleo, y la mayor equidad y distribución del ingreso”.

Por la tarde, el ministerio de Economía reforzó esta idea en un comunicado en el que destacó que “es importante recordar que, desde el año 2006, cuando este Gobierno dispuso cancelar todas las obligaciones que poseía con el FMI, Argentina no tiene deudas con el organismo y no somete sus políticas económicas a condicionamientos de ningún tipo”.

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