Sociedad

Padre “Pepe” Di Paola consideró que “armas y las drogas” representan negocios “fuera de control”

El padre José María "Pepe" Di Paola aseguró hoy que las "armas y las drogas" representan los "dos negocios fuera de control" en la Argentina y advirtió sobre la "ausencia del Estado y de la sociedad civil"

miércoles 9 de abril de 2014 - 7:25 pm

El Padre Di Paola, o simplemente Padre Pepe, un sacerdote comprometido con los más humildes y líder de los “curas villeros” señaló la “ausencia del Estado y la sociedad civil” en relación al problema de las “armas y las drogas”, al cual consideró como “fuera de control”.

“Los curas villeros lo denunciamos hace mucho tiempo. Mientras discutimos si se baja o no la edad de imputabilidad no discutimos en serio quién maneja las armas y las drogas en el país”, expresó Di Paola que realiza su tarea pastoral en la Villa La Cárcova, de la localidad bonaerense de San Martín.

Durante una charla organizada y difundida por la Universidad de San Andrés, el padre “Pepe” señaló que “hay una ausencia del Estado pero también de la sociedad civil: la escuela, los clubes de barrio, la Iglesia misma. Pero para no cargar las tintas sólo en el Estado, se puede decir que aunque estuviera presente no alcanzaría porque la sociedad civil está ausente”. [pullquote position=”right”]Padre “Pepe” Di Paola consideró que “armas y las drogas” representan negocios “fuera de control”[/pullquote]

“Hay dos negocios que están fuera de control: las armas y las drogas”, alertó durante una charla brindada en la Universidad de San Andrés y aseguró que la situación social “no se profundizó más gracias a la (implementación) de la Asignación Universal por Hijo”.

Consultado sobre los hechos de violencia a presuntos delincuentes, el Padre Pepe rechazó esas reacciones al recordar su trabajo religioso en la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en la Villa 21-14, de Barracas en la década del ’90.

“Entre Navidad y Año Nuevo de ese año mataron a cinco personas en el barrio. En realidad había una zona liberada por las fuerzas de seguridad, que permitía ataques dentro del barrio pero no fuera. Se escuchaba mucho en ese momento frases como ‘que se maten entre ellos’. Frases como esas nunca fueron constructivas”, manifestó.

Para Di Paola, “de la crisis de 2001 hay cosas que están mejor, pero todavía el impacto que ocasionó en el nivel cultural no se pudo superar todavía”.

“Faltan escuelas para revertir esta situación de marginalidad. No puede ser la misma escuela de hace 50 años. Tiene que ayudar a capacitar mejor a los chicos de los barrios pobres, porque de lo contrario la diferencia que sufren respecto de chicos de otros sectores sociales es abismal cuando llegan a la universidad”, finalizó.

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