Salud

Beneficios y riesgos del sauna

Cuáles son sus características y tipos de baños hay

viernes 15 de marzo de 2019 - 7:10 am

Tomar un baño de calor en un sauna tiene efectos positivos para el corazón, ya que lo fortalece y aleja el peligro de sufrir una enfermedad cardiovascular. Además, nos ayuda a liberar endorfinas, y eso nos hace más felices. Pero también tiene sus riesgos, por lo que hay que tomar ciertas precauciones.

El sauna es un baño de calor en el interior de una cabina que suele ser de madera o de cerámica y azulejos. Las hay húmedas (también llamadas baños turcos), que funcionan con vapor de agua y donde se transpira menos; y secas, cuyo origen se atribuye a los finlandeses y que trabajan con calor y muy poca humedad.

Un sauna regular, bien tomado, ayuda a liberar endorfinas (hormonas asociadas al bienestar), limpiar la piel, respirar mejor (sobre todo, la húmeda) y apaciguar el estrés, entre otros beneficios. Pero, digan lo que digan, no adelgaza. El motivo es que, con el sudor, se pierde fundamentalmente líquido, y no grasa.

La temperatura tiene efectos beneficiosos para la salud, ya que echas toxinas para fuera y liberas proteínas de choque de calor que tienen efectos positivos para la salud.

Además, según un estudio de las universidades del Este de Finlandia y Jyväskylä, su uso regular (al menos una vez por semana) está asociado a un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular en personas mayores de 50 años. Esto se debe a que baja la presión arterial mientras se activa una frecuencia cardiaca similar a la que tenemos durante el ejercicio físico de intensidad baja o moderada: unos 120 latidos por minuto.

También ayuda, dicen los expertos, a eliminar patógenos y prevenir resfriados, además de reducir dolores articulares y favorecer la recuperación muscular. Para hacerlo con seguridad, hay que hidratarse, controlar la digestión y no sobrepasar el tiempo recomendado.

En la sauna finlandesa, con paredes revestidas de madera, la temperatura ronda los 80 y 85 ºC -límite máximo- y la humedad relativa no llega al 20 %. Esto propicia una abundante sudoración como mecanismo de refrigeración y hace que el cuerpo transpire en dos o tres minutos y elimine mucho líquido.

La temperatura del baño húmedo es inferior, entre 25 y 45 ºC. Pero su humedad relativa es muy alta, por encima del 85 %, ya que el ambiente está saturado de vapor, lo que la hace muy beneficiosa para tratar las vías respiratorias. En este caso, el calor se genera al calentar agua y evaporarse, lo que crea una neblina de humedad que al posarse sobre el cuerpo se condensa y forma gotas.

Este proceso ayuda a refrigerar el cuerpo y eliminar parte de su calor, un proceso que reduce la sudoración. Por ello, en el baño turco se suda menos -el cuerpo suele empezar a sudar a los cinco o seis minutos- que en la sauna seca. Debido a la alta concentración de humedad, las cabinas están recubiertas de cerámica o azulejos y la sala es hermética para mantener estas condiciones.

Antes de meterse en la sauna, conviene consultar con el médico posibles incompatibilidades. Su uso está desaconsejado para niños, porque su sistema respiratorio aún es inmaduro, algunas embarazadas, personas de avanzada edad, sobre todo con problemas de salud, y personas con problemas cardiocirculatorios, presión alta o baja, problemas renales o de corazón o problemas de bronquios.

Fuente: Eroski Consumer

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