Alimentación

Cuál es tu forma de comer y qué podés hacer para mejorarla

¿Sos de los que picotea o de los fanáticos de los fast food? Mirá qué aspectos podés cambiar

martes 12 de marzo de 2019 - 7:17 am

El acto de comer está influenciado y determinado por muchos aspectos: culturales, familiares, anímicos, circunstanciales, accidentales, económicos, etc. La dieta suele ser algo forzado y ajeno al estilo de vida de las personas. Por eso, es muy difícil abandonar algo que nos gusta tanto.

Conocer esta relación nos permite establecer estrategias certeras y efectivas para lograr cambiar algunos hábitos sin pretender hacer un giro de 180 grados que es difícil sostener al largo plazo. Estos son los distintos tipos de relación con la comida y cómo iniciar un cambio posible y duradero.

● Bigs: suelen consumir muchos alimentos en las comidas principales. Frecuentemente repiten el plato y, aunque coman rápido, siempre son los últimos en terminar. En nuestra cultura se ve frecuentemente en la cena, porque se asocia al hábito de saltear el almuerzo o no ingerir nada durante la tarde. Suele verse en personas que están muy ocupadas durante el día en su trabajo.

Estrategia: distribuir las comidas al menos en las cuatro principales (desayuno, almuerzo, merienda y cena). Planear alguna comida de paso para el mediodía (sándwich, banana, frutos secos). A la noche, evitar llevar la fuente a la mesa y servir una sola vez. Es útil agregar una ensalada que aporte volumen ya que es muy difícil pasar de una porción grande a otra reducida. Es mejor reemplazar por alimentos de alto volumen y poca densidad calórica.

● Gourmets: el tema no es la cantidad, sino la relación de placer con la comida. Prefieren una picada con quesos de diferentes tipos acompañado con una copa de vino a cualquier otra cosa. Si van a cocinar le agregan condimentos o tal vez algo de crema. Conocen el mejor local de embutidos del barrio y cuál variedad de jamón crudo es más sabroso. Un comedor gourmet recibe en su casa a los amigos con todo sobre la mesa y no está dispuesto a abandonar estos placeres o, si lo hace, es por poco tiempo.

Estrategia: si se trata de cuidar el peso o disminuir el contenido de sal que aporta la comida, habrá que distribuir estos gustos y hacer algunos reemplazos. Es conveniente no tener quesos o embutidos muy tentadores para consumo diario en la heladera, sino reservarlos para ocasiones especiales. Probar otras opciones para las picadas (tomate cherry, berenjenas y morrones asados, por ejemplo). Asimismo, reemplazar cremas por las versiones light y utilizar especias para sazonar.

 Sweets (dulces): Son capaces de no comer alimentos y almorzar o cenar con galletitas dulces, chocolates o helado. Son expertos catadores de las nuevos lanzamientos en golosinas.

Estrategia: elegir un “gusto dulce” por día. Es mejor planificar e incorporar a la rutina y no que “asalte” la necesidad de dulce y sea difícil de controlar. Reservarlo para el momento de placer. No hace falta que sea “light”. Está perfecto si logra controlar la cantidad y no lo come con culpa (esta genera una sensación de ineficacia que retroalimenta las ganas de comer).

● Fast Foods Friendly este tipo de comidas resuelve cuestiones de tiempo. Pero la mayoría de las opciones ofrecen menús altos en grasa de mala calidad, sal y aditivos químicos. La forma de elaboración de las hamburgueserías, por ejemplo, estimula las ganas de comer y por eso, se hace difícil hacer una elección más conveniente para la salud.

Estrategia: si no tenés otra opción, podés elegir el “menú saludable” que ofrece el local al menos dos o tres veces por semana y reducir la frecuencia de consumo de aquel con alta densidad calórica. Podés explorar también los lugares de comida “por peso” que tienen buenas opciones con vegetales crudos o cocidos.

● “Pico largo” o picoteador: abren la heladera o las alacenas varias veces al día. Se cortan un “pedacito” de queso o agarran un “chiquitín de galletita” o “un cuartito” de chocolate tratando de controlar el impulso. Puede suceder si, tratando de cuidar el peso corporal, se come muy poco en las comidas principales o se evitan en forma fundamentalista y rígida los hidratos de carbono.

Estrategia: es mejor incorporar este grupo de alimentos en forma de legumbres, pastas secas o arroz integral y combinarlos con vegetales. También se pueden agregar panes integrales en desayuno y/o merienda.

Fuente: Lic. Juliana Mociulsky / Con Bienestar

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