Historias

Río Negro: encontró una botella que fue arrojada al mar hace 44 años ?

La botella fue hallada en la playa de la Bahía Creek, en Río Negro; la carta fue escrita por un hombre oriundo de El Palomar que pedía ser "contactado"

sábado 9 de marzo de 2019 - 11:19 am

De paseo con sus suegros, Luisina Morando encontró en la playa de la Bahía Creek (Río Negro) una botella que había sido arrojada al mar hace 44 años.

La encontró enterrada, mientras recogía la basura de la playa porque el mar no tenía pique y pescar, la actividad que habían ido a hacer, no tenía sentido. Entonces, recogió la botella verde de marca ilegible, pensó en tirarla pero luego decidió conservarla y llevarla a su casa.

Presionó el corcho hacia abajo y logró sacar desde adentro la carta que contenía, que estaba enrollada con tres capas de nylon. Había sido escrita el 7 de febrero de 1975.

“La tinta se fue desvaneciendo, pero se podía leer. Fue increíble”, comento Luisina.

“Esta botella fue tirada al agua en el balneario Las Grutas, provincia de Río Negro, R. Argentina, el día 7 del 2 de 1975. Quien la recoja, le agradecería escribir informando lugar y fecha del hallazgo”. El mensaje tenía el nombre de su autor: Miguel J. Borges, un teléfono y el dato de que era de El Palomar, provincia de Buenos Aires.

La joven de 29 años intentó cumplir con la petición del hombre. Se contactó con el número de teléfono, pero no existía. Como la historia se hizo viral, vecinos de El Palomar le contaron que Borges no vivía más en ese barrio sino que se había mudado a Villa Urquiza y le pasaron tres números de teléfono.

Recién en el tercer llamado logró dar con su mujer. Ella había estado con él durante esas vacaciones en Las Grutas en 1975. Miguel murió hace seis años.

“Miguel era de hacer esas cosas. A mí nunca se me hubiese ocurrido hacerlo. Era muy aventurero. De la única botella que me acuerdo es de esa, estábamos vacacionando con otra pareja”, le cuenta Mabel a Clarín. Ella tiene 80 años y tuvo dos hijos con el hombre del mensaje, tres años mayor que ella.

“Mi hijo se enteró de este mensaje en la botella y no dijo nada. Mi hija todavía no sabe. Ella es de viajar y le voy a preguntar si quiere recuperar ese papel. Luisina lo guardó para que decidan lo que quieran”, sigue la mujer.

La historia de amor entre Mabel y Miguel terminó hace tantos años que ella ni siquiera recuerda a qué edad se separaron definitivamente. Tampoco sabe de qué murió Miguel, un electricista “que estaba todo el tiempo viajando”. Pero sí sabe que su ex no tuvo más contacto con Juan, su hijo, y que la única que fue y se ocupó del funeral fue su hija. Miguel no conoció a sus cinco nietos. Tampoco a su bisnieto.

COMENTARIOS