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Notas de Opinión

Feminismo

Hablar de feminismo en estos momentos tan convulsionados socialmente hablando implica abrir un tema que genera todo tipo de opiniones, sensaciones y posturas.

Nos encontramos hace tiempo, siendo testigos de diversos cambios paradigmáticos, la caída de ciertas estructuras institucionales hasta ahora reinantes y sus consecuentes reacciones a nivel social.

Lo que muchas veces se deja de registrar es que hombres y mujeres no somos iguales y no tenemos porque serlos. Las diferencias son las que suman y enriquecen y reconocer que ambos géneros poseen características valiosas y sumamente productivas es un punto importante.

De lo que trata entonces es de la búsqueda y la construcción de la igualdad de derechos y oportunidades para ambos géneros. Que, por ejemplo, tanto hombres como mujeres puedan acceder a los mismos cargos jerárquicos (si sus idoneidades y expertise lo ameritan) así como recibir sueldos iguales y acordes a sus cargos y responsabilidades.

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Es largo y constante el trabajo que ha venido realizando un gran sector de la población femenina en las ultimas décadas y diversos los logros que se han obtenido. Queda aún un largo camino por recorrer en el que lamentablemente algunos hombres y mujeres también, por estar en desacuerdo con estos avances, argumentan en contra de estos progresos que a mi criterio son el reflejo de crecimiento y evolución.

Que la mujer deje de ser considerada un objeto, que pueda elegir con libertad lo que desea hacer con su vida, que sea autónoma e independiente y que no tenga ni la necesidad de pedir permiso para realizar lo que anhela ni tenga miedo por manifestar lo que piensa y siente, son derechos adquiridos aunque no siempre respetados. Dá igual si esto se llama feminismo o tenga el titulo que tenga. Es importante que las oportunidades sean respetadas para ambos géneros por igual sin que esto implique que las mujeres se conviertan en hombres ni a la inversa.

El odio, tanto desde un lado como del otro hacia el género opuesto, no permite pensar con claridad ni accionar en consecuencia. Y recordemos que atrás del odio, hay resistencia que, a su vez, lo que está encubriendo, es un gran temor a que las cosas cambien, a romper el status quo. Si una mujer puede, deja en evidencia que probablemente muchas puedan y esto a veces genera al margen de celos o envidia, la confrontación con una misma, con lo que una hace o no hace para crecer y progresar.

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Notas de Opinión

El mensaje de una condena a Cristina en el país de Messi

Preocupada por el Mundial, la sociedad se muestra indiferente al veredicto sobre la Vicepresidenta en la causa Vialidad. El legado histórico es más importante que la magnitud del fallo

Columna publicada originalmente en Infobae

Este martes, poco después de las 9.30, la mayor parte de la sociedad argentina estará preocupada por los rivales de la Selección en el Mundial de Qatar. Ya se sabe que el viernes es el partido de cuartos de final con Países Bajos. Y que la final de la Copa podría ser contra Francia o Inglaterra. O contra España o contra Portugal. Y que Brasil puede ser el escollo en las semifinales.

Puede resultar desagradable para aquellos a los que no les gusta el fútbol. Y hasta banal para los intereses de un país en crisis y con la economía destrozada. Pero es así. Y negarlo sería querer ocultar la realidad del impacto global que provoca un fenómeno de masas. Los artículos más leídos y las imágenes más visitadas de los websites y las redes sociales tienen que ver con las palabras de Messi, las reacciones de los hijos de Messi o las fotografías que los rivales de Messi se quieren sacar con Messi.

El país de Messi tiene su centro de atención puesto en el Mundial y el resto de las noticias ocupan un lugar secundario. Ese es el escenario que va a tener que afrontar la noticia política del martes, que es la noticia política del año. Entre la victoria esforzada contra Australia y la incertidumbre ante el decisivo match contra Países Bajos, se conocerá la condena contra Cristina Kirchner por la causa Vialidad. La que hizo millonario a Lázaro Báez y la que complica como nunca a la Vicepresidenta.

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Ya se ha dicho en esta columna, y en otras crónicas, que la mayoría de los especialistas penales esperan una condena cercana a los seis años para Cristina y su inhabilitación para ejercer cargos públicos. Como también se ha dicho que la Vicepresidenta no irá a prisión porque el fallo puede ser apelado a la Cámara de Casación, y luego a la Corte Suprema, trámite que llevará bastante tiempo: seguramente mucho más de un año.

Cristina tampoco tendrá inconvenientes para ser candidata en 2023. A presidenta, si quisiera correr ese riesgo. O a senadora por la provincia de Buenos Aires si, como todo indica en los últimos tiempos, prefiere refugiarse en la seguridad de los fueros parlamentarios. En febrero próximo, la Vicepresidenta cumplirá 70 años y desde entonces el mayor peligro que podría sufrir en términos de libertad es el destino de la prisión domiciliaria.

La gran novedad de la debacle judicial de Cristina es la indiferencia de la sociedad ante la posibilidad de su condena a prisión por un gravísimo hecho de corrupción. Los jueces del Tribunal Oral Federal 2 dirán si le corresponden doce años de cárcel, como lo piden los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, o la condenan con una pena menor. Y si la consideran responsable de formar parte de una asociación ilícita, o si solo toman el argumento de la defraudación al Estado, lo que podría rebajarle la condena pedida a entre cinco y ocho años. En los dos casos, es un castigo que no tiene antecedentes en la historia argentina.

Y eso que Cristina y el kirchnerismo lo han intentado todo. La Vicepresidenta intentó construir la narrativa de una gran conspiración en su contra para proscribirla como candidata electoral. Intentó reflejarse en el espejo brasileño de Lula, preso por corrupción también y ahora electo presidente, y en la novela de Perón, exiliado en España y proscripto durante 18 años por las dictaduras y por las democracias restringidas de aquel tiempo.

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Nada de eso funcionó para Cristina. Como tampoco parece funcionar el cóctel de presiones contra la Justicia. No le dieron resultado los proyectos para ampliar la Corte Suprema a 25 miembros, ni le están resultando los conflictos en el Senado y en la Cámara de Diputados para congelar el funcionamiento del Consejo de la Magistratura. La semana pasada, a través de una gestión personal del diputado Leopoldo Moreau, llegó a ejercer presión sobre su hija Cecilia, quien preside la Cámara Baja para que invalide la designación de cuatro diputados (dos por el Frente de Todos y otros dos por la oposición) en la Magistratura.

La maniobra familiar le dio muy buenos resultados a Cristina. Logró bloquear la designación de los dos diputados opositores (la radical Roxana Reyes y Alvaro González, del PRO), y complicó la reelección de Cecilia Moreau, quien se quedó sin el acuerdo institucional que habían negociado junto con Sergio Massa. Cristina se salió con la suya, y debilitó el poder parlamentario del ministro de Economía. Los jugadores de billar la reconocerían como una jugada a dos bandas. Complicó a los enemigos y también al adversario interno en la misma carambola.

Es que Massa, mientras Cristina se dispone a recibir la condena judicial por el escándalo Vialidad, intenta mostrarse como un dirigente alternativo al kirchnerismo. Una de esas apuestas la hará este lunes, cuando anuncie un acuerdo de intercambio de información fiscal con Estados Unidos. Lo hará en el Centro Cultural Kirchner y con la presencia del embajador Marc Stanley.

El acuerdo se pondría en marcha el 1º de enero próximo y con efecto retroactivo de los datos al 2021. Massa deberá sortear la desconfianza del poder político y financiero estadounidense que guarda como antecedente la utilización de datos confidenciales aportados por ese país en 2009 sobre el patrimonio del entonces candidato opositor, Francisco De Narváez, para difundirlos a través de la prensa kirchnerista. El ministro de Economía reavivó esa desconfianza cuando, hace una semana, advirtió en público que se pondría a investigar a quienes participaron del blanqueo impulsado en 2017 por el gobierno de Mauricio Macri.

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¿El año electoral arrancará acompañado de una guerra de carpetazos con los datos fiscales de los argentinos aportados por EEUU? La AFIP, dirigida hoy por el ultra kirchnerista Carlos Castagneto, es una oficina estratégica controlada por Cristina. Hay empresarios y financistas preocupados por lo que podría suceder con esa información. Y la novedad es que ese temor incluye también a los emprendedores cercanos al Gobierno. Nadie se siente seguro cuando empiezan a volar las carpetas.

La otra apuesta de Massa con horizonte de futuro electoral era sostener los acuerdos institucionales con la oposición en su territorio de la Cámara de Diputados. Con el escándalo que protagonizó la familia Moreau, esa pretensión del ministro de Economía también voló por los aires. No es fácil querer diferenciarse del kirchnerismo en el fragor de los conflictos.

Las dudas sobre las puebaldas K

En la vigilia del fallo judicial contra Cristina, Lázaro Báez, Julio De Vido y José López, el kirchnerismo evalúa hasta donde llevar las protestas callejeras para montar el espectáculo de una enorme reacción popular a la eventual condena contra la Vicepresidenta.

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Pero lo que tienen es muy débil. Apenas las amenazas de paro que hace un ignoto gremialista estatal (Daniel Catalano, de ATE); la caminata que publicitó el piquetero retro Luis Delía; una “pueblada” propuesta por el polémico juez, Juan Ramos Padilla. Y un desfile de celebridades K por el despacho de Cristina en el Senado. Demasiado poco para competir con las noticias que van llegando desde Qatar. “Una lesión del `Huevo’ Acuña tiene más prensa que cualquiera de nuestras puebladas”, exagera un legislador K que extraña los tiempos en los que el lawfare era tendencia global en las redes sociales. ¿Exagera? Parece que no.

Con la cabeza ocupada por Messi, Scaloni y el resto de los integrantes de la Selección en Qatar, los argentinos con problemas reales no parecen dispuestos a movilizarse en apoyo a Cristina. Las protestas se reducirían a la militancia rentada, a grupos piqueteros en busca de alguna compensación económica y a dirigentes necesitados de raciones de protagonismo perdido.

“Si Cristina Kirchner es condenada, se termina de destruir su imagen ante la mayoría de la sociedad argentina y ante el resto del mundo, que es algo que a ella la preocupa mucho”, ha dicho esta semana el abogado y constitucionalista Daniel Sabsay. No terminarían ahí sus preocupaciones. La Vicepresidenta debería pedirle permiso a un juez cada vez que quiera salir del país.

Aquellas imágenes de multitudes reclamando la libertad de Perón en octubre de 1945 no parece que vayan a tener correlato en estos días de veredictos judiciales. El impacto que generan las 415.000 hectáreas en la Patagonia y las 293 propiedades que adquirió Lázaro Báez en todo el país de la mano de los Kirchner, o los inolvidables bolsos voladores de José López con nueve millones de dólares en una noche del Gran Buenos Aires, conducen mucho más a la indignación que a la solidaridad.

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Una encuesta reciente, aunque previa al Mundial, de Opina Argentina consultó en qué está hoy la cabeza de los argentinos. La inflación, la desocupación y la corrupción, en ese orden, son los tres temas que más preocupan a la sociedad y que el gobierno de Alberto y Cristina debería dedicarse a solucionar.

El 56% de ellos cree que, en los próximos meses, su situación económica personal estará peor. Y que ellos, o alguien de su familia, perderá muy pronto el trabajo. Dos tercios de los encuestados temen que la inflación y la situación del dólar se compliquen cada vez más y le echan la culpa al Gobierno.

El mismo sondeo arroja datos significativos sobre la imagen de los dirigentes argentinos. Alberto Fernández encabeza el ranking negativo (76%), seguido por Cristina (70%), Axel Kicillof (69%), Massa (66%) y Mauricio Macri (61%), el único opositor que aparece con números tan adversos. Hay otras encuestas de alcance nacional que muestran números muy parecidos.

Este es el contexto social en el que se va a conocer una muy posible condena por corrupción a Cristina Kirchner. La segunda que recibiría un ex presidente argentino de jueces democráticos. El anterior fue Carlos Menem, quien debió purgar prisión domiciliaria por la la venta ilegal de armas de guerra a Ecuador y a Croacia. Hay quienes creen que un veredicto de magnitud menor al esperado podría perder el impacto en la sociedad.

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Tal vez se pierde la dimensión de lo que podría suceder este martes. Del fallo del Tribunal Oral Federal 2 en la causa Vialidad habrá que analizar dos aspectos fundamentales. Con cuántos años se sanciona el delito cometido, una cuestión técnico jurídica para establecer la pena que se debería cumplir. Pero lo más importante es la calificación del acontecimiento histórico, que calificaría como culpables a Cristina y al resto de los imputados.

Quizás, como lo dice el actor que representa al fiscal Luis Moreno Ocampo en la película “Argentina, 1985″ al evaluar las sanciones a las Juntas Militares por la represión ilegal, no importa tanto el resultado numérico de las condenas como el impacto simbólico que queda para las generaciones futuras.

Si una defraudación al Estado cometida por altos funcionarios es condenada, será más difícil que se repitan en los años por venir. El legado, en definitiva, es siempre lo que perdura en la historia de un país y es más importante que la batalla de un momento.

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Notas de Opinión

Hay malestar de Macri con Rodríguez Larreta y se especula con movimientos fuertes

La intimidad del poder. Secretos de una relación dañada. Qué piensan y cómo se mueven rumbo a 2023. El rol de Bullrich, las encuestas que manejan en Uspallata y el juego de la UCR.

“El escudo está adelante, me dijeron. ¿Dónde está? ¿A la derecha o a la izquierda? Está a la izquierda, me dijeron. Está por delante y está en el lado izquierdo, que es donde está el corazón y está vinculado a los sentimientos. ¿El nombre de ustedes dónde está? Está atrás, está puesto atrás. Entonces, ¿qué quiere decir eso? Que nunca un jugador puede estar por encima de un emblema. Nunca puede estar por encima de un sentimiento. Nunca un jugador va a ser más importante que el equipo”.

El que habla y exhibe una camiseta, casualmente amarilla, es Gustavo Alfaro, el director técnico de Ecuador. Se expresa con tono pausado en un video de apenas 43 segundos, con el que intenta motivar a los jugadores, antes de salir a la cancha en el Mundial de Qatar. Su selección no pudo pasar la zona, pero recogió elogios de Van Gaal.

Mauricio Macri subió el video a sus redes sociales hace dos días y solo agregó: “Muchas enseñanzas en estas palabras de Alfaro”. Pareció un posteo ingenuo y ligero, propio de un hincha fanático del fútbol, que desde que la Al Rihla empezó a rodar oficialmente aprovechó su rol como presidente ejecutivo de la Fundación FIFA para pasear su imagen en el exterior, de la mano de Gianni Infantino y de los jeques qataríes, con los que comparte el palco en los estadios. Pero, ante lo inadvertido que pasó el video de Alfaro en la atmósfera política, en el entorno del ex presidente aconsejan volver a verlo para interpretarlo en clave política. Para asociarlo a los últimos acontecimientos en el PRO. Bajo ese prisma, se trataría de un mensaje envenenado contra Horacio Rodríguez Larreta, con quien Macri ha agudizado su descontento.

El vínculo entre ellos viene dañado desde hace más de un año, cuando el jefe de Gobierno logró cerrar a su gusto las listas en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires, prescindiendo de los consejos de su socio, que entonces se fue del país molesto con él. “Es tu decisión”, le dijo antes de subirse al avión. Nunca dejaron de hablarse, de hecho lo siguen haciendo, pero la relación volvió a resentirse días atrás, cuando Larreta colocó a Fernán Quirós en la grilla de candidatos a sucederlo. Otra vez la misma película, no, piensa Macri.

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En Juntos por el Cambio corre un frío helado para algunos y una brisa cálida para otros. ¿Hasta dónde escalará el conflicto? Es cierto que un asunto central se trastocó desde el período que va de las elecciones legislativas de 2021 a la pelea por la presidencia que asoma: Macri lucía entonces casi como un ex político y con una imagen devastada en el Conurbano; hoy, en cambio, -tras una lenta, pero persistente recuperación y frente a los cimbronazos internos que mostraron lo que significa la orfandad de un líder- no descarta terminar siendo él mismo uno de los aspirantes a la presidencia. Larreta, que entonces compartía con los radicales la visión de que era un dirigente al borde de la jubilación, ahora sostiene que, si fuera necesario, lo enfrentaría en las primarias abiertas.

La decisión de Quirós es una gota más que cae en el vaso. Es, desde luego, la que más ruido ha hecho. El ministro de Salud conserva altísimos niveles de reconocimiento por su rol durante la pandemia y encabeza el ranking de dirigentes con mejor imagen. Podrá discutirse si eso se trasladará más tarde a las urnas, pero se trata de un inmejorable punto de partida. Está por verse, también, hasta dónde se jugará el larretismo por su postulación, porque a la vez alimenta los deseos de otros dirigentes. No solo identificados con el PRO.

Proponen, entre otros, a Soledad Acuña, la ministra de Educación; a Roberto García Moritán, más conocido como el marido de Pampita, y hasta a un legislador ignoto como Emmanuel Ferrario, sin descartar a un dirigente de la vieja guardia, crítico del PRO, pero al que incentivan por debajo de los radares: Ricardo López Murphy. Los adláteres de Macri sospechan que se trata de la peculiar estrategia de llenar el bazar de elefantes para que no se note que existe una alianza encubierta con Martín Lousteau. Los larretistas lo niegan y afirman que alientan la competencia interna porque no hay apuro en decidir candidatos.

“Con el de rulos, no”, han escuchado diferentes protagonistas del espacio que desfilan por las oficinas que Macri tiene en Olivos. Al anfitrión se le transforma la cara cuando piensa que Larreta podría entregarle la Ciudad a un radical como parte de un acuerdo amplio que beneficie su candidatura presidencial. La Ciudad es su criatura, su tesoro, lo último que está dispuesto a ceder. Por eso lanzó a la cancha a su primo, Jorge Macri, que hace poco más de un mes desafió a Rodríguez Larreta, su supuesto jefe en el Gobierno porteño, en una foto pública con Patricia Bullrich. Varios funcionarios porteños pidieron la salida de Jorge Macri del Gabinete. Larreta se negó. Estaba, como acaba de comprobarse, preparando el contraataque.

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El ingeniero y el alcalde son socios desde la creación de Compromiso para el Cambio. Inauguraron juntos las oficinas del edificio de Alsina 1325, donde compartían el primer piso, solo separados por el despacho de Ana Moschini, la secretaria histórica de Macri, que antes fue de Franco. Conservan varios secretos de aquella época. Nunca se hicieron amigos, pero desde allí diseñaron el espacio que más tarde se convertiría en el PRO y, mucho después, en 2015, en Juntos por el Cambio.

Macri lo alentó para pelear por la Ciudad cuando él comenzó a trabajar en el proyecto presidencial y, a último momento, desairó a quien sí era su amiga, Gabriela Michetti, que durante años lideró las encuestas para aquella carrera.

En la convivencia de esos años hay que rastrear el posterior primer enojo del fundador del PRO: los macristas más puros consideran que el actual jefe de los porteños nunca le agradeció como se debía lo que significó aquel gesto. Consideran que sin ese envión no hubiera llegado hasta aquí. Lo que desconocen, tal vez, es que por estas horas Larreta no estaría tan dispuesto a ser “el” candidato de Macri para 2023. “No sé si nos conviene. Horacio no puede ser el Alberto de Cristina”, se ha oído en la intimidad de Uspallata. No quiere ir contra Macri, pero tampoco caminar de su mano. Es una forma de diferenciarse de Bullrich.

Los sondeos que manejan en el larretismo advierten que la ex ministra suma exactamente la misma cantidad de apoyos que Macri y especulan que, si el ex presidente hiciera un gesto en favor de otro candidato, esos votos se le caerían a la ex ministra. En el entorno de Bullrich ironizan: “Que nos sigan subestimando. Arrancamos de cero y hoy estamos ganándole al Pelado”.

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La irrupción de Quirós podría derivar en movimientos sísmicos en el PRO, impensados hace no tanto. Podrían, a la vez, expandirse hacia la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Los radicales, sin embargo, disfrutan de los cortocircuitos y avanzan en su propio armado. El viernes, en Formosa, en la casa de Martín Hernández, Facundo Manes y Gerardo Morales cenaron con unos 20 dirigentes y comenzaron a explorar un mecanismo para definir quién de los dos termina siendo el candidato radical a la presidencia para competir con Larreta o Bullrich o con ambos. Sueñan con que esa pelea los termine beneficiando. Hubo bromas al respecto, mientras brindaban con cerveza.

“Hoy Horacio está haciendo poco y nada para tener la bendición de Mauricio”, aseguran cerca de Macri. El episodio Quirós enardeció a la tropa macrista. En los últimos días, según reveló Pablo de León en Clarín, Macri y Quirós tuvieron contacto por WhatsApp. Después de eso, a Macri le enviaron el link con la nota de otro diario en la que se afirmaba que el ministro había tomado ese ida y vuelta de mensajes (no hubo ninguna llamada, sino un intercambio de textos y audios) como un respaldo a su candidatura.

Está lejos de ser así. Macri apuesta por su primo. Más: no cree que el médico tenga la personalidad necesaria para enfrentarse al kirchnerismo ni para desandar la agenda que tendrá que enfrentar la próxima administración. La de los piquetes, por ejemplo, que es urgente para la mayoría de los habitantes de la Ciudad y para la cual se ha hecho muy poco.

La visión sobre Javier Milei también los enfrenta. Larreta no quiere saber nada con el economista. Se siente más cómodo navegando por el centro y seduciendo a radicales con hambre de poder que, llegado el momento, puedan convivir con peronistas no kirchneristas. A Macri le pasa lo contrario. Maldice que el libertario se haya podido instalar levantando banderas que él siempre sostuvo y que en más de una ocasión tuvo que dejar de agitar, creyendo -como le decía Jaime Durán Barba- que estaba cavando su fosa política.

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Notas de Opinión

Camino a una tragedia

El Gobierno toma todas las decisiones se acuerdo a lo que ha ocurrido en el pasado y no en virtud de lo que desean que ocurra en el futuro

Columna publicada originalmente en Infobae

Los planes económicos no parecen ser prioridad uno en el Gobierno: lo han demostrado durante los tres años de gestión. La dinámica diaria logró llevarse por delante cualquier intento (si es que lo hubo) de implementar un programa económico de mediano plazo y largo plazo.

Incluso allá por el año 2020 el propio Presidente de la Nación, Alberto Fernández, ya había delatado su negligencia: confesó no creer en los planes económicos. Los resultados están a la vista.

Las acciones de gobierno en materia económica parecen solo ser algo temporal. El Gobierno toma todas las decisiones se acuerdo a lo que ha ocurrido en el pasado y no en virtud de lo que desean que ocurra en el futuro.

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Hoy ese plan cortoplacista se llama “dólar soja”. Este esquema cambiario ocupará buena parte de las noticias económicas durante Diciembre, no por ser algo precisamente algo novedoso: ya estamos transitando su tercera versión.

La primera estuvo ejecutada por la ex Ministro de Economía Silvina Batakis –la que resultó en un rotundo fracaso– y luego su versión mejorada operó en septiembre último, la que ha logrado que se liquiden cerca de 8.000 millones de dólares provenientes del sector sojero. Hoy parece no haber más plan que este.

Suena iluso creer que la inflación va a poder derrumbarse hasta un 3% mensual en el corto plazo (al menos de manera consistente y perdurable en el tiempo). Solo en diciembre los combustibles aumentarán un 4%, los planes de medicina prepaga un 6,9%, el transporte público un 40%, los colegios privados de la Ciudad de Buenos Aires un 14,5% (los de Provincia de Buenos Aires un 10%), el personal doméstico un 9% y los quienes tengan la desdicha de ser inquilinos en este momento ajustarán sus valores en torno al 80%.

Además de estos aumentos preanunciados, la propia dinámica inflacionaria y las expectativas en lo que viene no colaboran en explicar cómo logrará el gobierno bajar la inflación de manera contundente.

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El programa “Precios justos” no es más que un intento de repetir fracasos conocidos que tampoco colaborará demasiado en los deseos del Ministro Massa.

El nuevo esquema cambiario para el sector sojero acelerará la emisión monetaria. Si bien las liquidaciones de granos parecen estar resultando algo más lentas de lo esperado por el gobierno, lo cierto es que el equipo económico estima el BCRA se hará de al menos 4.000 millones de dólares por lo que se emitirán adicionalmente para comprar esas divisas unos 200.000 millones de pesos.

Además de esto el Banco Central de la República Argentina probablemente tenga que emitir cerca de otros 500.000 millones de pesos de aquí a fin de año: la imposibilidad del Tesoro Nacional de conseguir esos pesos en el mercado hará que el déficit necesariamente se deba cubrir con la máquina de hacer billetes.

Hay más combustible inflacionario en el futuro cercano: de aquí a las elecciones los vencimientos en pesos superan ampliamente todo el dinero circulante existente en la Argentina. Incluso los pasivos remunerados del Banco Central más que se duplicarán en los próximos doce meses. La emisión monetaria será brutal y el impacto en precios tal vez resulte imparable.

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El deseo del gobierno de bajar la inflación a menos de la mitad de los niveles actuales peca de optimista. Más bien el equipo económico tiene que preocuparse por que los niveles actuales de inflación no signifiquen una pequeña muestra de lo que vendrá en materia de precios en los próximos meses. Sin plan, la tragedia económica puede ser una realidad. A pesar de los riesgos nadie parece querer intentar evitar el colapso.

Ojalá en algún momento quienes nos gobiernen tengan ese plan económico que termine con la decadencia crónica que atraviesa la Argentina, decadencia ésta que se traduce en 19 millones de pobres, 4 millones de indigentes y en un país que no parece tener rumbo.

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