Alimentación

Cómo comer carne de forma segura durante el embarazo

En esta etapa se deben extremar los cuidados con ciertos alimentos

miércoles 6 de marzo de 2019 - 7:24 am

Aunque durante el embarazo la futura mamá puede -y debe- comer de todo, especialmente alimentos nutritivos y saludables, tiene que tener ciertas precauciones con determinados alimentos por el riesgo que pueden suponer para su salud y para el bebé.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con la carne o el pescado, ya que si se encuentran en mal estado, se consumen crudos o mal cocinados, pueden transmitir una serie de enfermedades cuyas infecciones podrían convertirse en un serio peligro para el correcto desarrollo de la gestación.

También sucede con los vegetales y hortalizas que habitualmente consumimos crudas en forma de ensalada. Por ejemplo, podés infectarte de toxoplasmosis por consumir tomate, lechuga o pepino -entre otros- contaminados, y sobre todo mal lavados.

Además de cuidarnos en el estado y cocción de la carne que vayamos a consumir, también es fundamental saber elegirla bien, entre variedades más adecuadas desechando aquellas no tan aconsejables durante los meses que dure la gestación.

Por ejemplo, se aconseja evitar por completo la carne de caza, ya que además de ser más difícil de digerir (proceso que puede costarte aún más durante el embarazo), tiende a producir una mayor cantidad de desechos metabólicos.

A su vez, debés asegurarte en su etiquetado que proceda de animales nacidos, criados y sacrificados en el país (por ser mucho más seguro, al ser una carne más fresca), y comprobar la calidad de ésta en función a si ha llegado a soltar mucha agua en la bandeja en la que ha sido envasada.

A la hora de prepararla, debés siempre lavarte las manos con agua caliente y jabón antes y después de manipular la carne cruda. Tratá de que ésta no entre en contacto con el resto de alimentos, y evitá volver a colocar la carne poco cocinada en la tabla donde la manipulaste cuando estaba cruda (especialmente si aún no la has lavado y limpiado bien), ya que los posibles patógenos que tenía seguirán estando ahí, y el trozo cocinado volverá a contaminarse.

A la hora de consumirla es importante haberla cocinado muy bien, y que no posea partes que puedan estar crudas. En estos casos, basta con volver a colocarla en la plancha o sartén y seguir con la cocción unos cuantos minutos más.

Para asegurarte, fijate si el trozo que vayas a comerte posee una mancha rosada o, en los puntos más gruesos, algo de sangre. Si es así, aún tiene partes crudas. También podés hacerle algunos cortes en la parte más central, si está más rosada o con manchas de sangre lo aconsejable es volverla a cocinar un poco más.

Fuente: Natursan

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