Sexo

Problemas sexuales femeninos

María Alejandra Rodríguez Zía

Médica Endocrinóloga

Falta de deseo, dolores, dificultades para llegar al orgasmo… Los problemas de la sexualidad femenina son numerosos, algunas tienen causas físicas y otros emocionales. ¿Cuáles son los más frecuentes?

lunes 25 de febrero de 2019 - 2:51 pm

Anafrodisia

Es la falta constante de deseo sexual o libido, se observa frecuentemente en las mujeres menopáusicas, principalmente por carencia de hormonas sexuales. Esto no ocurre en el 100% de las mujeres solo en aquellas que la dosis de hormona sexual callo totalmente.

La anafrodisia en la menopausia también puede deberse al dolor en la relación sexual por sequedad vaginal. Esto es totalmente reversible con tratamientos locales de hormonas como el estriol, que no afecta la mama o el útero pero que si regenera la mucosa vaginal.

La libido depende, tanto en hombres como mujeres de un neuro transmisor cerebral llamado dopamina, esta sustancia es la que nos da ganas de disfrutar de la vida, nos puede hacer sentir euforia, por lo cual, para iniciar la buena sexualidad resulta una sustancia fundamental en nuestro cerebro.

La falta de dopamina resulta muchas veces por la carencia de un nutriente llamado fenilalanina. Las personas que carecen de dopamina se sienten con falta de voluntad, alegría, y por lo tanto, no tienen interés sexual y en casos más graves tampoco tienen interés en iniciar ninguna tarea.

La falta leve de dopamina puede sospecharse en personas que sienten cansancio crónico, e impresionan depresivas, y aunque continúen con sus obligaciones lo primero que se daña es su libido sexual.

Otra causa de anafrodisia es la falta de testosterona, esta molécula sale del testículo en los hombres y de la glándula y ovario en las mujeres. La testosterona es la mediadora en el cuerpo, de la libido sexual. Sería la transmisora de la orden que da la dopamina cerebral a cada una de las células de nuestro cuerpo generando los signos típicos del deseo sexual. Sin testosterona una persona puede tener pensamientos y deseos sexuales pero, no los podrá llevar a la realidad.

Las causas de la anafrodisia, en la mayoría de los casos, son psicológicas, ya sea por una mala relación de pareja (el mal trato subjetivo, borra cualquier deseo sexual), o por problemas personales (familiares, laborales) que encierran a la persona en un sufrimiento crónico por el cual, no puede despertar ningún deseo sexual.

En el envejecimiento, tanto de hombres como de mujeres, hay un proceso natural de disminución de la libido sexual o anafrodisia, que se debe a la disminución de las hormonas sexuales, especialmente la testosterona. En el presente casi todos los pacientes que sufren de este problema pueden encontrar una solución, según sea el origen de este. Desde la psicoterapia el reemplazo hormonal y/o la normalización de la química cerebral lograran la recuperación de la libido a cualquier edad.

Vaginismo

Se trata de una contracción de la musculatura vaginal que puede causar dolor en una relación sexual. La falta de la relajación de la musculatura vaginal tiene siempre un origen psicológico, muchas veces inconsciente. Suele ocurrir en mujeres que han sido abusadas en la infancia, aunque ellas no lo recuerden.

Es una situación más difícil que la anafrodisia para revertir, pero no imposible, al igual que la anafrodisia su tratamiento será una combinación de psicoterapia con la necesaria normalización de la química cerebral. En una mujer joven es mejor en estos casos no comenzar con psicofármacos sino con sustancias naturales, que pueden ayudarla en el camino de la terapia, logrando el éxito y no quedando dependiente de las drogas.

Anorgasmia

Es la falta del reflejo orgásmico, más frecuente en mujeres que en hombres. El reflejo del orgasmo lo podemos comparar con cualquier reflejo de nuestro cuerpo como el reflejo rotuliano (rodilla). Todo reflejo consta de la entrada de un estimulo, en el caso de la rodilla es el golpe en un tendón. Este estimulo recorre fibras nerviosas sensitivas hasta la medula espinal, en nuestra columna vertebral. Desde allí, sale otra fibra nerviosa motora que llega a los músculos cuádriceps en el muslo y produce, en forma involuntaria el movimiento de la pierna.

El reflejo del orgasmo tiene el mismo recorrido, primero hay una entrada de estímulos sensitivos y, luego una salida motora para producir contracciones musculares involuntarias.

El sistema nervioso de todos los mamíferos, incluido el hombre, es una unidad. Por esta razón todos los reflejos involuntarios, como el orgasmo pueden ser anulados desde la corteza cerebral. Esto es lo que ocurre en la anorgasmia.

La mayoría de los pacientes que sufren de anorgasmia son mujeres que han tenido experiencias sexuales muy negativas, no necesariamente de abuso o también, una educación extremadamente represiva a nivel sexual. Esto hace que desde la mente de estas personas, aunque tengan relaciones sexuales, se produzca la inhibición del orgasmo por ideas negativas, inconscientes de su sexualidad.

La anorgasmia en personas que no tienen ninguna patología del aparato reproductor, es totalmente reversible por medio de tratamientos de psicoterapia y mejor aún, si son ayudados normalizando la química cerebral que muchas veces, se deteriora por el stress y la mala alimentación.

Dispareunia

El coito doloroso o dispareunia es bastante frecuente en las mujeres ya que produce malestar y dolor que puede ser desde moderado, hasta impedir que se realice la penetración completa.

La dispareunia consiste en la sensación de dolor genital durante el acto sexual. Afecta a ambos sexos, pero es más común en las mujeres.

El dolor durante el acto sexual puede ocurrir antes o después del mismo, puede ser un dolor superficial o profundo, variando la intensidad llegando a tener un fuerte dolor agudo. Alcanza hasta el 50% de las mujeres con vida sexual activa, por lo menos en forma ocasional.

Este sufrimiento se asocia a la falta de lubricación vaginal, en general por relaciones involuntarias que generan la falta de lubricación por razones psicológicas, por el uso de medicamentos. Todo esto tiene consecuencias graves para la relación de pareja, y puede llegar a la disminución del deseo sexual en diversos grados.

Los tipos de dispareunia pueden clasificarse en: Primarias, cuando ocurre desde las primeras relaciones sexuales y secundarias, que son después de relaciones sexuales normales, y a partir de determinada época pasan a causar disconfort en la misma. De tipo situacional, por ejemplo una relación totalmente inesperada sin que haya una preparación previa, o que la persona tenga un problema circunstancial que lo lleve a la falta de respuesta fisiológica. Y la forma más grave es la generalizada que es aquella persona incapaz de conseguir cualquier tipo de penetración.

Existen factores orgánicos que pueden causar dispareunia, como las infecciones genitales, muy frecuentes en mujeres por ejemplo por cándidas o por herpes que producen dolor.

Luego hay causas de orden psicológicas, por dificultades en la aceptación de la sexualidad de una manera saludable, creencias morales y religiosas muy profundas, educación represora, miedos y tabúes en relación a la vida sexual, falta de deseo con la pareja determinada, y muy comúnmente falta de información sobre los pasos que hay que dar para el desarrollo de la sexualidad.

La endometriosis que puede causar dolor pelviano, sobre todo la endometriosis profunda que puede ubicarse en el cuello del útero, o en el tabique rectovaginal y se puede asociar a fuertes dolores en el acto sexual impidiendo una vida sexual saludable suele ser una de las causas. También puede ocurrir por adherencias en el aparato genital interno, muy frecuente en mujeres con antecedentes de cirugías abdominales.

Es primordial realizar un examen físico para detectar los factores orgánicos e identificar las áreas dolorosas, una inspección para ver alteraciones anatómicas, o lesiones vulgares, pudiendo observarse más frecuentemente la atrofia de la mucosa vaginal por falta de lubricación por la menopausia o el uso de algunos medicamentos. Luego se debe identificar la causa.
No se recomienda el uso de los lubricantes artificiales como vaselina u otros que hay en el mercado, porque pueden causar problemas de irritación, pero sí se recomienda el tratamiento natural de lubricación vaginal con estriol, y la correcta orientación psicológica.

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