Alimentación

Qué color de carbohidratos debemos evitar consumir en exceso

No todas las clasificaciones generan el mismo efecto en nuestro organismo

domingo 24 de febrero de 2019 - 7:09 am

Las dietas bajas en carbohidratos son bien conocidas para perder peso. Pero ¿sabías que el color de los carbohidratos que consumís también importa?

Existen tres tipos de carbohidratos: almidón, azúcar y fibra. El almidón es lo que usualmente entendemos que son los carbohidratos: alimentos como el pan, la pasta, las papas y el arroz. Pero estas variedades “color beige” no te hacen bien.

Tampoco los carbohidratos “blancos”, que se encuentran en alimentos azucarados como bebidas gaseosas, dulces y alimentos procesados y refinados, incluidos los pasteles y galletas. La mayoría de los almidones y el azúcar en estos carbohidratos beige y blancos se descomponen en glucosa para obtener energía y si comes demasiados, la glucosa se almacena como grasa.

Consejos para tu dieta

Reducí: Harina, arroz, papas, pasta, cereales de desayuno y otros granos procesados. Pan blanco o negro altamente procesado.

Remplazalos con: Arroz de coliflor, apio, batata. Pan de centeno o negro

Incluí: Huevos, carne, pescado, frutos secos y legumbres. Y la mitad de cada plato debe ser verde o de colores vivos: vegetales frescos, tomates y berenjenas.

Pero hay otro tipo de carbohidrato: la fibra, que se encuentra en frutas y vegetales, lo que podríamos llamar “carbohidratos verdes”. Estos te mantienen satisfecho, vacían el estómago más lentamente y a menudo son la parte de la planta que te abastece de vitaminas y minerales. Son buenos para tus dientes y encías, para tu intestino, ya que mantienen el movimiento y alimentación de la flora intestinal.

Y también está el almidón resistente, que se encuentra en alimentos con alto contenido de fibra como lentejas, porotos y granos enteros no procesados. Éste es difícil de digerir pero de forma positiva: se va directamente a tu colon donde su trabajo principal no es alimentarte sino alimentar a tu flora intestinal.

Una flora intestinal sana está vinculada con una amplia variedad de beneficios, tanto físicos como mentales. Y otro consejo: el recalentado también puede convertir los carbohidratos malos en buenos. Si recalentás almidones como la pasta o el pan tostado del frigorífico, las moléculas se redistribuyen a sí mismas y se vuelven más resistentes, lo que les permite viajar un trayecto más largo en tu intestino para alimentar tu microbioma.

Fuente: BBC Mundo

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