Sociedad

Por las dificultades económicas cerró Clásica y Moderna, la mítica librería porteña

Había sido declarada patrimonio histórico cultural de la Ciudad hace un par de años. Fue uno de los lugares de reunión de intelectuales, artistas y escritores durante 80 años, pero hoy no pudo afrontar una deuda y la caída de las ventas

martes 19 de febrero de 2019 - 1:34 pm

Por sus pasillos circularon, debatieron y se reunieron los más reconocidos artistas, escritores, periodistas e intelectuales del siglo XX. Nombres como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares o Manuel Mujica Lainez la llevaron a convertirse en un lugar mítico e imprescindible para la cultura porteña. Pero Clásica y Moderna no resistió a la crisis y cerró tras 80 años de historia y prestigio.

La librería declarada de “Interés cultural” por la Legislatura Porteña sufrió los embates de la crisis socioeconómica. La caída de ventas e hizo imposible la cancelación de una deuda de varios meses por el alquiler del espacio, que terminó en el desalojo de esta mañana.

Aunque la merma en las ventas no fue el único problema. A eso se sumó la muerte de su alma mater, Natu Poblet, en 2017. Luego de la muerte de Poblet quien tomó la posta fue Fernando Monod. En una entrevista con Infobae, reconoció que el mítico lugar cultural comenzó a sufrir un “proceso de desgaste”.

Todo comenzó en 1916, cuando Emilio Poblet emigró a Argentina en busca de un futuro para su familia e hizo realidad su sueño cuando al abrir la “Librería Académica de Poblet e hijos” en Buenos Aires.

Dos décadas después, en 1938, su hijo Francisco Poblet decidió crear su propio espacio, “Clásica y Moderna”, que con su muerte heredó Natu. La ubicación fue estratégica: sobre Avenida Callao atrajo el interés de las figuras más importantes del momento.

El desgaste

Tras la muerte de Natu Poblet, quien se encargó del lugar fue Fernando Monod, su cuñado, hermano de su esposo, Alejandro Monod.

En diálogo con Infobae, Monod reconoció: “Es un momento muy difícil. Me hice cargo de la librería el año pasado, debido a la enfermedad de mi hermano, y en diciembre nos enteramos de esta deuda y buscamos diferentes maneras de llegar a una solución que, al día de hoy, no encontramos”.

“Ofrecimos propiedades para pagar la deuda, pero el desalojo ya estaba avanzado. Además, todo sucede en el mes de feria judicial, por lo que en ese sentido no pudimos hacer nada”, agregó al mismo medio.

Si bien hay una luz de esperanza, el panorama es complejo. Los administradores de Clásica y Moderna tienen un mes para cancelar el total de la deuda.

Para Monod, por otra parte, una solución posible es que que la Ciudad de Buenos Aires, a través de su cartera cultural, comience a proteger a los establecimientos porteños más tradicionales: “Creo que el propietario debería ser la Ciudad, esa es la única manera en que lugares como éste y tantos otros no cierren nunca. No importa quién la administre, si unos no funcionan que vengan otros, pero la librería ya es un patrimonio. Esa sería la única manera de volverla eterna”.

Familias en la calle

El problema del cierre no sólo es un golpe a un lugar clave en la cultura porteña, sino también a las familias que dependían de la librería para sostenerse económicamente. El desalojo dejó a cierre, que deja en la calle a 10 cabezas de familia, “no escapa a la realidad de muchos locales y negocios de la ciudad”, comenta Monod, aunque aclara: “La diferencia es que tenemos una tradición de 80 años”.

 

 

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