Salud

Cómo proteger los oídos en verano

Qué medidas debemos extremar en esta época para cuidarlos

martes 19 de febrero de 2019 - 7:59 am

Los veranos son para la diversión y el descanso, pero difícilmente los espacios que visitemos o los eventos a los que asistamos serán silenciosos. Nos exponemos a volúmenes poco saludables y a otras formas de contaminación acústica que pueden afectar nuestra salud auditiva.

Sin embargo, el problema no radica solo en el ruido, o en el volumen del mismo, sino también en los baños (en la playa, en la pileta o en cualquier otro medio acuático). Esto se debe a que sumergirnos en el agua, sin el cuidado ni la protección debida, puede llegar provocar infecciones como la otitis.

Existen referencias sobre cuál es la cantidad de decibeles aconsejable a la cual nos podemos exponer, según cada periodo de tiempo. Por ejemplo, al escuchar un ruido de 90dB, similar al de una máquina podadora, lo correcto es no pasar más de 2 horas expuestos.

Con el sonido de los auriculares, al estar en su máximo nivel, lo ideal es no pasar de 4 minutos. Moderar el volumen a 105 decibeles. En los bares la frecuencia puede elevarse por encima de los 110 decibeles.

El problema de los acúfenos

El acúfeno es un fenómeno auditivo caracterizado por la presencia de un zumbido extraño. Además, la escucha incontrolada de sonidos generados dentro de nuestro cuerpo: chirridos, silbidos y ecos desagradables. En las actividades del verano existe un riesgo mayor.

Es una clara señal de que nuestros oídos son propensos a una lesión. La razón es la excesiva exposición a sonidos fuertes. Ante este síntoma debemos estar alertas.

La peor consecuencia de cualquier enfermedad o lesión auditiva es la posibilidad de quedar total o parcialmente sordos. Puede ser de una oreja o, incluso, de ambas. Sin embargo, existen medidas de prevención que podemos tomar.

Una buena forma de comenzar es tomar una distancia prudencial con respecto a las fuentes del sonido. Como ejemplo, los altavoces. Este consejo debemos aplicarlo en medio de la oleada de conciertos que se programan durante el verano.

De igual forma, en fiestas debemos alejarnos de los emisores de música. A mayor cercanía peor es el daño. Si no podemos escapar de los ruidos la mejor opción es bloquearlos con tapones, que nos permiten escuchar todo lo que ocurre a nuestro alrededor a un volumen considerable.

Estos no deben introducirse de forma brusca en los oídos ni colocarse a profundidad, ya que se corre el riesgo de dañar los tímpanos.

La otitis y la pileta

Se le conoce como otitis del nadador a la infección del oído ocasionada por el contacto directo con microorganismos externos. Este padecimiento es común, tanto en la pileta como en la playa. Sus primeros síntomas son:

  • Inflamación.
  • Dolor de oído (de intensidad moderada o severa).
  • Sensación de que tenemos el conducto auditivo obstruido.
  • Secreción purulenta. Conforme avanza la afección, se segregan líquidos que pueden tener un color verde, amarillento o marrón.

Es posible que el afectado experimente inflamación en la garganta y de ganglios cercanos. Aunque no es una condición clínica de gravedad, es incómoda y puede permanecer durante algunas semanas.

Quizás la medida por excelencia, para prevenir la otitis del nadador, sea la utilización de tapones en las orejas durante el baño sumergido. También es importante limpiar nuestros oídos con agua limpia y jabón después de salir de la piscina y sobre todo secarlos bien.

Otro aspecto clave es el tiempo de duración de nuestro baño. La propensión a adquirir cualquier tipo de infección en el agua se incrementa si pasamos largas horas metidos en el agua.

Secar bien cada oído y evitar meternos los dedos mojados con el agua de la piscina. Estas son otras precauciones que nos permitirán evitar esta molesta inflamación infecciosa.

Fuente: Mejor con salud

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