Salud

¿Dormir con o sin almohada?

Dos hipótesis al respecto

lunes 18 de febrero de 2019 - 7:52 am

El hecho de dormir con o sin almohada, más allá de nuestros gustos y costumbres, dependerá también de la postura que adoptemos al acostarnos y de cómo queda nuestra columna.

Dormir con almohada solo en ciertas circunstancias: esta primera “hipótesis” plantea que solo aquellas personas que la necesitan tienen permiso para usarlas. Por el contrario, en el caso de los niños o los que gozan de una columna vertebral flexible y sana, sería contraproducente.

La almohada en este caso no representaría un elemento necesario para que la espalda pueda mantener su curvatura fisiológica.

Entonces, según esta idea, la almohada es fundamental cuando existe:

– Rigidez cervical.

-Artrosis con antepulsión de las cervicales.

– Dolores crónicos en esa área.

Y es que el trabajo en la oficina o frente a un ordenador durante muchas horas requiere de un descanso sí o sí con almohada.

Si bien muchos creen que para dormir bien se precisa una almohada dura y otros expresan que es mejor blanda, aquí también es cuestión de gustos, posturas o formas de descanso. De esta forma la columna vertebral mantendrá su integridad y evitaremos muchos dolores y problemas.

Segunda hipótesis: no se puede dormir sin almohada

No hará falta almohada si:

– Dormimos boca arriba.
– Nos movemos poco.
– Tenemos una complexión física menuda (somos delgados).

Como la columna vertebral debe estar lo más recta posible será imprescindible usar algún tipo de soporte que pueda elevar levemente tanto el cuello como la cabeza.

Debido a que esta zona alberga una buena cantidad de ligamentos y músculos y tiene la difícil tarea de soportar una gran presión. La única manera de relajar todo el conjunto es usar un cojín que alivie las tensiones y permita una mayor comodidad.

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Si nos basamos en la teoría que indica que sí o sí debemos dormir con ella, entonces el siguiente paso es escoger la que mejor se adapta a nuestras características:

1. Dormir de lado
Esta postura se la llama “decúbito lateral” o “fetal” si flexionamos las rodillas.

Si dormimos de esta manera ejercemos presión sobre los hombros y la cabeza se eleva en relación al colchón, ya que debe pasar la altura del brazo apoyado. Al dormir de lado la cabeza se ladea y el hombro debe realizar un movimiento anormal para sostenerla.

El desvío cervical se traduce en dolores muy fuertes (la famosa tortícolis). La almohada correcta sería aquella que permita dejar la cabeza recta en relación a la columna.

2. Dormir boca arriba

Podrías prescindir de la almohada. Sin embargo, si estás muy acostumbrado a ella, podés usar una de grosor intermedio y firmeza media.

De esta forma conseguiremos que la cabeza no quede demasiado “hacia atrás” en relación a la línea de los hombros.

3. Dormir boca abajo
Esta postura no es aconsejable, y no solo porque la cabeza queda de costado muchas horas, sino también porque nos impide respirar bien.

Si no podés cambiar la forma de dormir, al menos, colocá una almohada lo más fina y blanda posible.

Fuente: Mejor con salud

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